Conocido en las redes como @sommelierdecafé, el periodista rememora cómo empezó su vínculo con la bebida que acompaña sus desayunos desde muy chico, derriba algunos mitos comunes y destaca las cualidades de la nueva Coca-Cola con Café.

Una radio que suena de fondo y un diario que llega todas las mañanas a la puerta de una casa con aroma a café. Ese es el primer recuerdo que se le viene a la cabeza a Nicolás Artusi, periodista y sommelier de café, cuando se le pregunta cuál fue su primer contacto con esta bebida milenaria que con el tiempo se convirtió en su pasión.  

Más allá de las imágenes de su infancia, fue la curiosidad la que lo llevó a anotarse en 2006  en el primer curso que dictó la Escuela Argentina de Sommeliers sobre el tema. “Trabajaba como periodista en televisión, gráfica y radio, pero ésa fue la primera vez que tuve un abordaje sensorial, consciente y reflexivo sobre el café”, le cuenta a Journey. Y agrega: “Hace 14 o 15 años era una auténtica novedad, no había muchos cursos de ese tipo en el mundo”. Tres años después viajó a Suiza y completó su formación con el que por entonces era considerado el mejor sommelier del planeta.

Como periodista, Nicolás supo capitalizar su interés y comenzó a abordar la temática en el Suplemento de Cocina del diario Clarín. “La editora, Laura, me apoyó mucho en mis inicios. Le propuse hacer una columna sobre café, que en ese momento era similar a decirle ‘quiero escribir sobre la harina o los porotos’”, recuerda entre risas. Su idea prosperó. Hoy explica que en aquel entonces el desafío consistía en diferenciar al café del mero commodity y poder transmitir la cultura que había detrás. Desde ese primer momento, nunca dejó de hablar del tema y con la ayuda de las redes sociales adquirió una nueva identidad: en el mundo virtual Nicolás Artusi se convirtió en el “Sommelier de Café”. Sus cuentas en Instagram y Twitter tienen miles de seguidores apasionados no solo por sus consejos, sino también por el maridaje que hace entre la bebida y las ideas.

“Recuerdo exactamente el momento en el que nació la idea del ‘Sommelier de Café”, dice Nicolás sobre lo que fue una especie de epifanía: “Había salido a correr y, quizás híper estimulado por el ejercicio, de pronto surgió. Enseguida comencé a imaginar cómo sería ese personaje que se convirtió en una suerte de alter ego mío”, relata. Y agrega: “Me tomé de manera muy personal la misión de crear cultura de café. En Argentina se toma poco; el consumo está congelado desde principios de la década del ‘70”.

Según el experto, el consumo aproximado en el país es de 1 kilo por año per cápita. “Es poco en relación a la yerba mate, por ejemplo, de la que se consumen 6 kilos por año y también en comparación con otros países, como los nórdicos, donde se consumen anualmente 15 kilos por habitante”, destaca.

Una nueva bebida

Con tres libros publicados sobre el café, Nicolás es uno de los referentes indiscutidos en la temática, no solo en la Argentina sino también en la región. Por eso fue convocado por Coca-Cola Argentina para acompañar el lanzamiento de la nueva Coca-Cola con Café.

La innovadora bebida, que mantiene la frescura y el sabor inconfundible de una Coca-Cola pero incluye en su receta granos naturales de café tostado provenientes de Brasil, es una opción ideal para hacer un break o para esos momentos en los que la rutina diaria nos impone mantener un ritmo que empezamos a perder.

Una lata de Coca-Cola con Café corresponde al 40% de una taza de café y no contiene azúcar. “Me gusta mucho que en la lata dice ‘expresso’ y que tiene una medida de 220 ml, la misma que el ‘café en jarrito’, como le decimos nosotros”, resalta el sommelier, que aprovecha que el envase indica que tiene cero calorías para derribar un mito sobre la bebida de sus amores: “Al ser 98% agua, si uno no le agrega ni azúcar, ni crema, ni caramelo, chocolate o jarabe, el café no tiene calorías. Es otro argumento para tomarlo y disfrutar también de Coca-Cola si es que tiene gusto a café”.

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La nueva Coca-Cola con Café es una invitación a ponerle un sabor inesperado a los breaks del día.

Desde aquellas primeras publicaciones en el diario a la actualidad, las consultas que recibe Nicolás aumentaron y fueron evolucionando a medida que la industria del café se siguió desarrollando en el país. “Hoy las inquietudes son distintas y apuntan sobre todo al café de especialidad. Abrieron muchas cafeterías de ese tipo en el país y la curiosidad del público es más específica. Me sorprende ver que hay tantas personas deseosas de un conocimiento más profundo”, reconoce.

Para finalizar, el sommelier destaca el valor de los rituales vinculados a esta bebida: sus días comienzan indefectiblemente con un café, y como hacían sus padres y sus abuelos, siempre lo acompaña con la lectura del diario de papel y la radio encendida.

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