“¡Paciencia! ¡La paciencia hace que todo valga la pena! La paciencia es buena”. Cuando el dúo de origen Malí Amadou & Mariam presentó su canción “Sabali”, en 2008, nunca imaginó que 12 años después su letra cobraría un nuevo significado: en plena pandemia se convirtió en uno de los ejes centrales de La gran comida, el nuevo comercial de Coca-Cola con el que la Compañía presenta Juntos se siente mejor, su primera campaña global de marketing desde la irrupción del coronavirus. A modo de himno, el tema del grupo que alguna vez produjo Manu Chao acompaña las imágenes con las que se rinde homenaje a los vínculos reales en un momento en el que reina la incertidumbre.

La pieza se realizó en medio de la cuarentena en ocho países muy distintos entre sí, y es un mosaico que retrata el proceso de preparación de una comida familiar en 13 hogares reales. Cada uno tiene sus particularidades y sus costumbres, pero en definitiva están unidos por un mismo hilo: todos celebran la experiencia de compartir con sus seres queridos, su tiempo y sus vidas, juntos en casa y alrededor de la mesa. Hace énfasis en la posibilidad de disfrutar las cosas simples aún en los momentos más complejos.

“El comercial es un homenaje. En todo el mundo, la gente ha llegado a revalorizar las cosas que más importan; esa gratitud y humildad serán nuestro motor por mucho tiempo, nos ayudarán a resignificar nuestra vida y queremos que Coca-Cola acompañe de cerca ese camino, como siempre lo ha hecho”, explicó Diego Recalde, Vicepresidente de Marketing de Coca-Cola Cono Sur.

Un proceso inédito

A tono con los tiempos que corren, el comercial desarrollado por Anomaly New York pasó de idea a realidad en apenas 12 semanas y se realizó enteramente a distancia, respetando el aislamiento para minimizar cualquier riesgo. Así, desde Los Ángeles y gracias a Internet y la posibilidad de hacer videoconferencias, el director Kim Gehrig guió el proceso junto a su director de fotografía radicado en Londres, James Laxton, con la participación de los equipos de Coca-Cola desde Atlanta y Ciudad de México.

“Fue una experiencia única; desarrollamos, capturamos y produjimos toda la historia sin salir de casa”, destacó Sarah Traverso, Directora del Grupo de Producción IMC y del Social Center de Coca-Cola Norteamérica. Y graficó con un ejemplo: “En un mismo día rodábamos en varias ciudades a la vez, así que nos levantamos a la 1 de la madrugada para ver una producción que estaba teniendo lugar en Shangai a las 10 de la mañana”.

De esta manera, los equipos de filmación trabajaron además en Bombay, Ciudad de México, Kiev, Lisboa, Londres, Orlando y San José de Costa Rica. La consigna era tan simple como compleja: cumpliendo con estrictos protocolos de bioseguridad había que obtener escenas auténticas, que reflejaran la idiosincrasia de cada hogar. “Todo parece y se siente real porque lo es”, recalcó Sarah sobre los protagonistas, personas de carne y hueso que prepararon los platos de siempre en su cocina de todos los días. “Estas familias nos recibieron amablemente en sus hogares, tanto física como a la distancia a través de la tecnología, para darle vida a nuestra visión”, destacó.

Por último, Russ Mischner, Director de IMC de Coca-Cola Norteamérica, concluyó: “Hay un lazo duradero y equitativo entre Coca-Cola y los rituales de la comida. Este comercial es un testimonio de ese vínculo, pero también de la cálida sensación de cocinar y disfrutar de sentarse a la mesa con los que más nos importan, y de la idea de que todos estamos redescubriendo que los momentos simples son, al fin de cuentas, los más importantes”.

Si querés conocer “Estemos Abiertos”, la iniciativa con la que Coca-Cola impulsa la reactivación de kioscos y almacenes argentinos hacé click acá