El 8 de mayo pasado la Compañía Coca-Cola cumplió 135 años; para celebrarlo, conversamos  con la última ingresante y un empleado que lleva 41 años de trayectoria dentro de Reginald Lee, una de las cuatro embotelladoras de la Compañía en el país.

En los papeles, el contraste no podría ser mayor. Ella lleva menos de un mes como empleada efectiva en Reginald Lee, una de las cuatro socias embotelladoras de Coca-Cola Argentina, donde trabaja como Analista de Laboratorio y se ocupa hasta de los más mínimos detalles de las bebidas que llegan cada día a la mesa de los argentinos. Él, en cambio, cumplió 41 años de trayectoria dentro de la empresa, donde hizo carrera en el sector de Mantenimiento y conoce como la palma de su mano cada una de las enormes maquinarias industriales que componen la compleja producción de la planta de Ranelagh, en la provincia de Buenos Aires. A pesar de esas diferencias, a María Victoria Di Monte y Norberto Farías los une el fuerte sentido de pertenencia al Sistema Coca-Cola.

“Uno se siente parte, es como que llevo puesta la camiseta de Reginald Lee y de la cultura de la Compañía”, grafica Victoria, y Norberto coincide: “Todavía hoy, que estoy cerca de jubilarme, decir que trabajo en Coca-Cola me produce un orgullo difícil de explicar. En cualquier lugar del mundo en el que estés, nombrás a la marca y no hace falta agregar nada más”.

Esa sensación que Norberto trata de poner en palabras la comenzó a vivir a los 19 años, en una fría madrugada que todavía recuerda con lujo de detalles: “Mi primer día en Reginald Lee fue el 2 de julio de 1979. Llegué a la planta a las seis de la mañana, me dieron un arco de sierra y tuve que desarmar una línea de producción”, cuenta Norberto, quien por entonces era un flamante alumno de Ingeniería en la UTN de Avellaneda en busca de una rutina que le permitiera combinar trabajo y estudio. “De ahí me fui a la facultad, y volví a casa a las once de la noche sabiendo que a las cinco me tenía que levantar para empezar mi jornada. Pero lo hice contento, porque empezaba a conocer por dentro todos los aspectos maravillosos que tiene Coca-Cola”, celebra quien hoy es Jefe de Mantenimiento Eléctrico de esa misma planta.

Victoria sabe muy bien de qué habla Norberto, porque tiene ese sentimiento presente desde que nació: su papá, Eduardo, es empleado de la embotelladora desde hace 35 años, así que le resulta inevitable que la marca aparezca entrelazada entre sus recuerdos de la infancia. “En casa teníamos muchos productos de Coca-Cola, y de chica ya visitaba la planta. Por eso cuando empecé a trabajar acá, primero en 2019 como pasante y ahora como empleada efectiva, sentí que no era una desconocida. Es como formar parte de una gran familia”, define.

Esa familia, de hecho, es más grande que la propia Reginald Lee: ambos destacan el ser un eslabón de la enorme cadena de valor que conforma el Sistema Coca-Cola en nuestro país, que comienza en el campo y termina en los consumidores, pero que, en el medio, emplea a unas 200.000 personas de manera directa e indirecta. “Los lineamientos son muy prolijos. En todo momento sabemos exactamente qué tenemos que hacer y cómo ejecutarlo”, resalta Norberto, que está convencido de que eso es clave para el éxito, tanto en lo comercial como también a nivel humano: “Por algo, los que entramos y nos gusta lo que hacemos seguimos estando acá después de tantos años. Son muchos los que, como yo, trabajaron toda su vida en la embotelladora”.

A la hora de hacer un balance, Norberto se anima a darle un consejo a los más jóvenes, a los que recién dan sus primeros pasos profesionales en la órbita de la Compañía: “Este es un lugar en el que podés crecer; si ves un techo, es porque te lo pusiste vos”, define. Un mensaje que seguramente calará hondo en casos como el de Victoria, que se imagina conociendo otras plantas embotelladoras del mundo en un futuro no muy lejano. “Si vuelvo el tiempo hacia atrás y pienso en lo que soñaba cuando recién ingresé –reflexiona Norberto–, creo que tanto Reginald Lee como el Sistema Coca-Cola me dieron más de lo que jamás pude haberme imaginado”.

Si querés conocer la historia de Hugo Orgaz, que trabaja desde hace 45 años en Arca Continental Argentina, leé esta nota