Romina Saravia se sorprende al sacar la cuenta: en febrero se cumplieron ocho años desde que comenzó a trabajar en Arca Continental y no cinco, como tenía en su cabeza al inicio de la conversación con Journey. “Es increíble… ¡Se me pasó volando!”, se ríe divertida por el desliz en su percepción temporal la Jefa de Comunicaciones y Responsabilidad Social Empresarial de una de las embotelladoras de Coca-Cola en el país.

Para los expertos en neurociencias esa puede ser una buena señal de que uno lo está pasando bien. Y es claramente el caso de Romina, que ingresó a las oficinas de la empresa en su Salta natal como Asistente de Directorio, y que cuando se le presentó el desafío de ocupar su puesto actual no dudó en dar el salto. “Todos dentro de la organización me ayudaron muchísimo. Desde que asumí la responsabilidad fue un aprendizaje constante, que continúa hasta el día de hoy”, asegura.

Cambio de rumbo

Cuando era adolescente, Romina nunca imaginó que se convertiría en una integrante importante del Sistema Coca-Cola; de hecho, cuando tuvo que definir qué estudiar se inclinó por Relaciones Internacionales. Así fue que en 2001 se mudó a Buenos Aires. “Elegí esa carrera como una opción para satisfacer mi aspecto más justiciero, buscar el bien común y ayudar a la gente. Pero me faltaba algo para poder plasmar todo lo que venía soñando”, reconoce.

Ya recibida y de regreso en Salta, la oportunidad golpeó a su puerta y no la dejó pasar. “La vida me llevó hasta lo que buscaba, pero primero necesité cambiar mi punto de vista”, explica y describe: “Me imaginaba trabajando en el Mercosur o para la ONU; no sabía que a través de una empresa privada también iba a poder ayudar a generar un impacto positivo en las comunidades”. Hoy uno de los grandes desafíos de Romina es liderar el cambio cultural en las 10 provincias argentinas donde opera Arca Continental. La meta es lograr una realidad más diversa e inclusiva, tanto puertas afuera de la empresa –por medio de  programas y convenios que fortalezcan la presencia femenina en la cadena de valor, en línea con el programa global 5by20 de Coca-Cola— como puertas adentro, con medidas para obtener resultados a corto, mediano y largo plazo.

Romina (izq.) en una escuela rural de Misiones, donde Arca Continental impulsó la instalación de un filtro microbiológico por parte de Proyecto Agua Segura.


La tarea no es fácil, porque demanda alinear bajo una misma idea realidades y regiones muy distintas del país. Pero de a poco se ven algunos resultados, como en las políticas de reinserción por maternidad: “Ahora las colaboradoras pueden volver al trabajo de manera paulatina. Todas pueden quedarse tranquilas de que estarán con sus bebés el tiempo que sea necesario”, destaca.

Justamente el del trabajo luego de la maternidad es un tema que Romina conoce de cerca: mamá de mellizas, asegura que el nacimiento de sus hijas no significó para ella un obstáculo en su desarrollo laboral, aunque la obligó a cambiar la manera en la que administra sus tiempos: “Antes de que nacieran me dedicaba las 24 horas al trabajo y al estudio. Pero la familia te obliga a poner un freno, y ahora busco el equilibrio”, resume.

La llegada de Zoe y Martina, hoy de 3 años y medio, le abrió la puerta a nuevas motivaciones: “No puedo dejar de pensar en qué legado les dejo para que se sientan más seguras en este mundo”, plantea Romina y celebra formar parte de una estructura que le permite ir siempre por más. “Estar en el Sistema Coca-Cola te sorprende para bien. Una siente que juega en Primera”, resume con orgullo futbolero, el mismo que le permite asegurar a los cuatro vientos que integra un equipo del que, además, terminó haciéndose hincha: “El sentido de pertenencia es muy grande. Me siento embajadora de la Compañía en cada segundo de mi vida”.

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