“No existe un día típico en mi trabajo, pero sí tienen algo en común: son intensos, con todo lo bueno y desafiante que eso implica”. Constanza Flores, Directora de Gaseosas de Sabores de Coca-Cola para el Sur de América Latina, empezó a trabajar en la Compañía hace 10 años, primero en Investigación de Mercado y luego en Marketing, su área actual. En todos estos años, confiesa, difícilmente pueda recordar un momento en el que se haya aburrido. 

Durante la charla con Journey queda claro que Cony, como la conocen todos, es una apasionada por la búsqueda de lo real. Ese fue el impulso que la motivó a estudiar Sociología y a viajar por el mundo para tratar de entender el ritmo de vida de las grandes ciudades; y el mismo que ahora, en su rol de mujer líder, la lleva a comprometerse a hacer su aporte por un mundo sin brechas de género.

Cony se siente afortunada por el contexto en el que creció y se desarrolla, y considera que eso la convoca a pensar en las demás mujeres. “A nivel global hay muchos debates respecto del rol de las mujeres y sobre la diferencia de oportunidades con los hombres. Todavía existe una inercia cultural en ese aspecto y me parece que esa es una enorme responsabilidad para las que tuvimos suerte, para las que nos criamos en un marco de igualdad de derechos y trabajamos en compañías como ésta”, destaca. “A mí me fue bien en la vida porque tuve un contexto que siempre me apoyó, pero tengo claro que eso no le pasa a todas. Por eso, como líder de una organización, debo también difundir ese mensaje”.

La Directora de Gaseosas de Sabores de Coca-Cola para el Sur de América Latina es optimista de cara al futuro. “Si uno mira en perspectiva, está claro que hemos evolucionado: basta con escuchar cómo piensan los chicos de la Generación Z; para ellos, la igualdad de género ya no es un tema”.

Familia, trabajo y singularidad

Organizada y previsora, especialmente en lo que respecta al trabajo, Cony señala que ese rasgo de su personalidad la ayudó con su maternidad. “Ahora que soy mamá, eso también lo traslado a mis tiempos personales”, puntualiza. Es que desde que llegaron Pedro (5) y las mellizas Juana y Manuela (1 y medio), ella y Lucas, su marido, se ocupan de estar cerca de las necesidades de sus hijos. “Antes íbamos al teatro tres veces por semana. ¡Ahora no sé ni lo que hay en cartelera!”, confiesa entre risas.

Formar una familia era un anhelo muy grande para la pareja, y por eso este cambio de rutina lo vive con felicidad: “Disfrutamos mucho nuestra etapa de adultos jóvenes y profesionales sin hijos, y hoy es una alegría haber dejado eso para ir a las jornadas de adaptación del jardín de infantes”, explica. “Y también le pongo otro valor a algunas cosas, particularmente a la vida y a cuidarnos. Desde que soy mamá, cada vez que me subo a un avión pienso en mis hijos. Tengo pleno registro de que hay seres en el mundo que me necesitan, y ese es el cambio emocional interno más importante. Es una profunda e intensa conexión desde el amor”, asegura.

Cony es contundente a la hora de aclarar que el proceso para poder compatibilizar el trabajo con el cuidado de sus hijos no habría sido tan fluido si no hubiera contado con el apoyo de su entorno laboral. “Coca-Cola es el mejor lugar donde desarrollarse porque es una Compañía súper respetuosa. Pero no sólo de mi maternidad, que la tengo muy cerca porque mis hijos son chiquitos, sino de todas las particularidades que hacen a cada individuo”, resalta. Y abunda: “La enorme posibilidad que tenemos los seres humanos es la de abrazar la singularidad de cada uno y en ello encontrar algo superador. En Coca-Cola hemos trabajado mucho para encontrarle el valor a eso”.

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