La avenida Ramón Santamarina cruza de norte a sur el corazón del partido bonaerense de Esteban Echeverría, y con su intenso caudal de tránsito pesado y comercios de todo tipo separa a las localidades de El Jagüel y Monte Grande. En ese límite, sobre la vereda del lado de Monte Grande, funciona una de las dos plantas de Coca-Cola FEMSA en Argentina: a diferencia de la que está ubicada en el barrio porteño de Pompeya, aquí se producen las bebidas sin gas que integran el portafolio de la Compañía. Y todas las latas.

Tras anuncio oficial sobre el uso de energía eólica en las plantas embotelladoras, recorrimos con Journey las instalaciones para conocer detalles de la operatoria con la que se obtienen bebidas como Cepita, Aquarius o Powerade, llamadas internamente “sensibles” porque  requieren tratamientos particulares por ser más propensas a la microbiología. Así lo explica Florencia Vega, Jefa de Manufactura de la planta: “Desde el tratamiento del agua y la elaboración de los jarabes hasta el llenado de los envases, el transporte y la manipulación del producto, todo se realiza con extremo cuidado. Hay que prestarle atención a factores que tal vez en la producción de otro tipo de bebidas no son tan relevantes”, completa la ingeniera química, que ingresó a Coca-Cola FEMSA ocho años atrás como joven profesional y antes de estar a cargo de todas las áreas productivas rotó por diferentes sectores.

De las seis líneas productivas que funcionan en Monte Grande, una está destinada a las gaseosas en lata –como la propia Coca-Cola–, y el resto se utilizan para las que no tienen gas: dos fabrican productos envasados en Tetra Pak –Cepita, por ejemplo–; otras dos, en plástico PET que se llenan en frío –por ejemplo Aquarius–; y la restante también en PET pero que, por las particularidades del contenido –bebidas isotónicas como Powerade, que son sin preservantes– requiere un proceso industrial conocido como hot filling, que se basa en operaciones a temperaturas elevadas.

Las 210 personas que trabajan entre el área de planta de Monte Grande y el depósito ubicado a dos kilómetros de allí se encargan de elaborar y poner en circulación alrededor de 6.825.600 litros de bebidas al mes.


Un equipo que busca perfeccionarse

Con la irrupción de la pandemia del coronavirus se agregaron controles sanitarios adicionales a todos los cuidados de rutina que ya se implementaban en la planta de Monte Grande. Así, se mide la temperatura de visitantes y operarios y se consulta por la presencia de síntomas antes del ingreso a las instalaciones. Una vez dentro del predio, se estableció un circuito de circulación delineado con flechas para evitar que las personas se crucen y, de esa manera, minimizar el riesgo de que se rompa el distanciamiento social.

“La planta siguió trabajando de manera ininterrumpida, con protocolos que fuimos  cambiando y actualizando día a día”, señala Ramiro Morán, del área de Seguridad Industrial. Por eso, además de cuestiones básicas como la presencia de alcohol en gel en todos los sectores, el uso obligatorio de tapabocas y un mayor espacio entre los operarios, también se establecieron distintos horarios de ingreso a los vestuarios, como parte de un protocolo que minimiza la presencia de personal en las zonas comunes.

Con todo, Ramiro destaca las capacitaciones constantes al personal como la principal herramienta para prevenir los contagios. “Es a través de la enseñanza, del establecimiento de rutinas y de controles que se genera una cultura diferente dentro del espacio de trabajo”, asegura. Y resalta la incorporación de lo que llama “brigadistas Covid”: trabajadores de la planta que la recorren a diario para detectar prácticas o situaciones que podrían mejorarse.

Esa política preventiva permite extremar los cuidados y garantizar procesos óptimos en las líneas de producción, búsqueda que siempre formó parte del ADN de quienes trabajan en la planta de Monte Grande, pero que la pandemia agudizó. “Entendemos que si nos cuidamos acá, utilizando todos los elementos de protección y siguiendo los protocolos, estamos cuidando también a nuestras familias”, concluye Ramiro.

Si querés leer sobre la donación de mamparas de protección que realizó Coca-Cola FEMSA a kiosqueros y almaceneros para que trabajen más seguros en la pandemia, leé esta nota