No es un año fácil para los vecinos de La Gallareta: ni para ellos, ni para los habitantes de los pueblos cercanos a esta comuna del norte de la provincia de Santa Fe, situada a unos 250 km de la capital provincial. La sequía castiga a los santafecinos y, por este motivo, las autoridades acaban de decretar la emergencia agropecuaria en casi 6 millones de hectáreas, un 40% del territorio de la provincia. Sin embargo, a pesar de las dificultades, los vecinos de esta localidad del departamento de Vera están esperanzados.

Gracias al premio de $260.000 otorgado a la ONG Fundapaz, cuyo proyecto ganó el 11º Concurso de Agua -que impulsan  Coca-Cola de Argentina y Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), con el apoyo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación-, los habitantes de La Gallareta están construyendo depósitos de 16.000 litros para acumular agua de lluvia, muchos de ellos en los patios de sus propias casas.

“Los vecinos han recuperado una alegría que hacía años que no se veía, parecida a la que se respiraba cuando llegaba el tren, allá lejos en el tiempo”, relata a Journey Horacio Moschen, Director Técnico de Fundapaz y coordinador de los trabajos de construcción de las diez cisternas que beneficiarán a 75 personas de manera directa y a 500 de forma indirecta. “Queremos mejorar la calidad de vida de los vecinos, acostumbrados a tener que buscar el agua lejos de sus hogares o bien a depender de la llegada de camiones cisterna para el abastecimiento”, puntualiza Horacio, vecino de la zona y conocedor de primera mano de los efectos de la degradación de los suelos y el alto tenor salino del agua subterránea.

En acción

Fundapaz está capacitando a los habitantes del lugar no sólo en la construcción de los aljibes, sino también en el mantenimiento de las instalaciones, ya que se busca que sean los propios habitantes quienes gestionen el proyecto de acceso al agua. A poco más de dos meses de haber ganado el premio, los primeros resultados ya están a la vista. Los vecinos están cavando los pozos, rellenándolos con cemento y fabricando los ladrillos para cubrir las paredes internas, algunas de las cuales empezaron a tomar forma.

“Estimamos que las obras pueden durar unos meses, si los trabajos avanzan a buen ritmo”, destaca Horacio, quien explica que el agua de lluvia que esperan almacenar será filtrada a través de una tecnología desarrollada y provista por el INTA. “Será agua segura, apta para el consumo humano”, se emociona. Y concluye: “Hoy la salud está en riesgo: el agua es salada e imposible de tomar, y además rompe la ropa y hasta los calefones. Hablar de aljibes parecía algo del pasado y, sin embargo, es lo que va a cambiar la vida de mucha gente. Harán una gran diferencia”.

Desde su primera edición, hace 11 años, el Concurso de Agua ya benefició a 120.369 personas de manera directa y a 512.477 de manera indirecta, contribuyendo con más de $5.000.000 para el financiamiento de proyectos en 13 provincias del país.

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