Imposible no rendirse ante la magnitud del Aconcagua. Con sus 6.962 metros de altura sobre el nivel del mar, el pico más alto del planeta por fuera del sistema de los Himalayas impone su presencia incluso a kilómetros de distancia. Pero más allá de ser una atracción turística para los amantes de la naturaleza y los escaladores de todo el mundo que buscan hacer cima, el Aconcagua cumple un rol tan silencioso como esencial: su deshielo es el principal abastecedor de agua a la cuenca del río Mendoza, de la que dependen los 1.200.000 habitantes de la capital provincial y la mayoría de los procesos productivos de la región, en especial los vitivinícolas.

Desde hace años, el cambio climático y la sobreexplotación hídrica amenazan seriamente el caudal de la cuenca, algo que para la zona puede ser dramático; basta tener en cuenta que Mendoza está viviendo la temporada de mayor sequía de los últimos 100 años. Debido a esta situación crítica, en 2017 la provincia fue elegida por The Nature Conservancy (TNC) y la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua como el lugar para establecer el primer Fondo de Agua del país. Finalizada la primera etapa, que estudió las posibilidades efectivas de implementar una iniciativa  de estas características en la zona, ahora el Fondo se encuentra en la fase de Diseño: se está desarrollando un plan estratégico integral de largo plazo. 

De manera paralela al diseño del Fondo de Agua, desde 2019 Coca-Cola Argentina implementa en la zona el Proyecto de Reabastecimiento de Agua con el apoyo técnico de TNC, que se enmarca en el objetivo global de la Compañía de reponer a la naturaleza el agua utilizada en sus bebidas. Este proyecto que se realiza en áreas prioritarias de la cuenca servirá, además, como prueba piloto para el Fondo de Agua.

Para ser testigo directo de los avances del proyecto de reabastecimiento, Journey viajó hasta el Parque Provincial Aconcagua junto a los expertos que lideran esta iniciativa, quienes nos explicaron las intervenciones que se están realizando.

Una vez allí, los síntomas de que algo no está funcionando bien son evidentes: los arroyos y las lagunas secas dan cuenta del descenso de las nevadas en lo alto de la montaña, lo que reduce el caudal de agua de deshielo provocando un estrés hídrico que incrementa la amenaza de desabastecimiento.

“Hay un dato muy claro sobre lo que sucede en el Aconcagua: hace 20 o 30 años, cuando comenzó el trabajo de Guardaparques a más de 4.000 metros de altura, no hacía falta proveerlos de heladeras. Hoy, sí”, graficó Sebastián Melchor, Director de Recursos Naturales Renovables de Mendoza, que visitó la zona junto a Journey. “El nuevo escenario nos obliga a adaptarnos y nos pone ante el enorme desafío global de trabajar para que pueda seguir desarrollándose la vida en este planeta”, advirtió.

El Fondo de Agua puede ayudar a mejorar la seguridad hídrica de Mendoza y mejorar las condiciones de la cuenca a través de la implementación de soluciones basadas en la naturaleza. Por su parte, las acciones de conservación y restauración que se implementan con el Proyecto de Reabastecimiento pueden aportar  a regular los flujos de agua, disminuyendo la intensidad de las sequías en épocas secas; son acciones piloto que se ampliarán una vez que el Fondo de Agua se encuentre operando.

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El inicio del Fondo de Agua de Mendoza coincide con un síntoma alarmante: es la temporada de mayor sequía en la provincia en 100 años. 

Manos a la obra

Coca-Cola y otras instituciones del sector privado y público se unieron para crear el  Fondo de Agua, que en su actual etapa de Diseño busca definir desde su estructura operativa hasta el plan estratégico que guiará las intervenciones a mediano y largo plazo; éstas pueden incluir cambios culturales en la población, sistemas de riego y de uso de agua en las industrias más eficientes, pero también soluciones basadas en la naturaleza en complemento a cualquier acción de infraestructura gris –como represas o puentes– alrededor del abastecimiento de agua a la región.

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Los humedales o vegas retienen sedimentos y almacenan el agua para liberarla de manera sostenida en el tiempo. 

La protección de humedales (o vegas) es un ejemplo de esta última categoría, y uno de los objetivos de los científicos del Conicet es implementar acciones para su protección en la zona para restaurar su funcionamiento hidrológico. Además de prestar un servicio a la biodiversidad, los humedales retienen sedimentos y contribuyen a marcar el ritmo de la cuenca. “Son como esponjas que reciben el agua del deshielo y de la lluvia, la almacenan y la liberan de manera sostenida en el tiempo. Si no existieran, en una región como ésta en septiembre ya se habría liberado toda el agua del año”, explicó Mercedes Ibáñez, geóloga de TNC que participa en varios proyectos de Argentina y Chile.

Journey también fue testigo del inicio del proceso para reorganizar los senderos del Parque Provincial, particularmente en la zona del Valle de Horcones, un sector de altísimo tránsito. “Por aquí pasan cientos de miles de visitantes al año, pero también las mulas que, si bien son fundamentales para la logística de ascenso al Aconcagua y sus refugios, afectan el desarrollo de los humedales”, informó Guillermo Romano, Jefe del Departamento de Áreas Naturales Protegidas de la provincia de Mendoza. Y detalló: “El objetivo es intervenir la zona para diferenciar los recorridos y así minimizar ese impacto en un ecosistema tan frágil”.

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En el marco del proyecto de reabastecimiento, los científicos del Conicet implementan acciones de conservación y restauración para mejorar el funcionamiento hidrológico de los humedales.

El Fondo de Agua de Mendoza avanza gracias a un acuerdo multisectorial que incluye la participación del Estado, el sector civil y el sector privado. Coca-Cola Argentina apoya esta iniciativa desde su fase fundacional, en el marco de su compromiso con el cuidado del agua. A nivel global, desde 2015 la Compañía repone a la naturaleza el 100% del agua que utiliza en sus bebidas. Este hito convirtió a Coca-Cola en la primera empresa de las Fortune 500 en reabastecer toda el agua que usa globalmente.

“Esta cooperación es una forma real de generar acciones presentes y futuras. Que nos podamos poner de acuerdo con un plan técnico-científico que le dé solidez a lo que estamos haciendo es una muestra de cuál es el camino a recorrer”, resumió Sebastián. Y concluyó: “Puede que sea algo a largo plazo, pero en algún momento ese primer paso tenía que darse. Y que haya sido en el Aconcagua, en el techo de América, tiene un altísimo valor simbólico”.

Si querés saber más sobre los Fondos de Agua y por qué cada vez hay más en América latina, leé esta nota