La amplitud de Tecnópolis provoca una ilusión óptica: puede haber 50 mil personas recorriendo el espacio y al mismo tiempo sentir que no hay nadie. Pero cuando esa cifra se cuadruplica, como suele suceder en vacaciones de invierno, una de las experiencias más impresionantes consiste en tomar el corredor principal hasta su punto de mayor altura, antes de llegar a la plaza de las banderas, y volver la mirada hacia el acceso principal. A lo lejos, una marea incalculable de personas parten desde ahí para bifurcarse rápidamente, como hormigas antes de una tormenta, eligiendo los caminos que las llevarán por los rincones del predio de Villa Martelli, en donde ir de una punta a la otra puede tomar media hora.

Con 69 instalaciones y una agenda cargada de espectáculos diarios, queda claro que para visitar toda la muestra de la temporada 2019 no alcanza con un día, y probablemente tampoco con dos. Abrir el mapa y programarse un circuito, entonces, se vuelve imprescindible. Y entre las propuestas de la feria, una buena opción puede ser una ruta que recorra todas las iniciativas sobre sustentabilidad y reciclaje. Una gira mágica y ecológica, parafraseando a Los Beatles “en modo” verde.

Así, a pocos metros de la entrada, se puede visitar “El océano en tus manos”, un mini museo con obras creadas con desechos (la ballena formada por teclados de computadora es la favorita del público), y donde los niños pueden participar de un taller en el que aprenden a hacer imanes y prendedores a partir de planchas de plástico fabricadas ahí mismo con tapitas recicladas.

Dos minutos a pie más allá, en “Misión Tierra”, la propuesta lúdica es diametralmente opuesta: aquí no hay sillas ni mesas sino que en el aire se respira energía y acción. Se trata de un juego de obstáculos en el que los niños deben salvar a un animal en extinción (puede ser un yaguareté o un oso polar) mediante un recorrido en el que tienen que sortear obstáculos y completar un rompecabezas y, en una segunda etapa, participan de un ejercicio en el que aprenden a separar los residuos para llevarlos a un relleno sanitario o a las industrias, según corresponda.

Un laberinto en el mar

Al otro extremo del predio, detrás del sector de los dinosaurios, se encuentra “Plasticósfera”, iniciativa que busca llevar información sobre el impacto que produce el plástico especialmente en los océanos. En los 500 metros cuadrados que ocupa la propuesta, la organización asegura haber utilizado 15.000 kilos de plástico para decorar las cuatro instancias que los niños atraviesan durante la actividad, que dura unos 20 minutos y se hace en grupos de alrededor de 30 participantes.

Al sumergirse en sus instalaciones, que buscan generar la sensación de estar en el fondo del mar, un video introductorio presenta la problemática y los niños recorren un laberinto revestido con botellas de PET bajo la promesa de que a la salida llegarán a un lugar paradisíaco. Sin embargo, para su sorpresa, lo que se encuentran es una isla pero de plástico, una representación de las densas concentraciones de desechos que las corrientes suelen formar en distintos puntos de los océanos. Allí son recibidos, justamente, por el Hombre Plástico, un personaje que les explica la situación que vive el planeta en esta materia, y la importancia de tomar cartas en el asunto.

La última etapa es la más interactiva: un taller en el que dos maestras presentan un noticiero y, al finalizar, los niños son invitados a escribir un deseo y guardarlo en una de las cientos de botellas que le dan forma a un imponente amanecer. Es una de las tantas obras de arte temáticas del lugar, donde abundan los colores estridentes y las referencias al mundo submarino. Así, y por primera vez, la propuesta modifica un poco su perspectiva: ahora el plástico y los residuos están exhibidos como recursos útiles y destacados para realizar un hecho creativo. De alguna forma, se trata de un buen aprendizaje para llevarse a casa: el problema no es tanto del plástico sino lo que decidimos hacer con él.

La feria de Tecnópolis estará abierta hasta el 12 de octubre todos los viernes de 10:00 a 18:00; y sábados, domingos y feriados de 12:00 a 20:00. La entrada es libre y gratuita.

Si querés saber más sobre las posibilidades de que el plástico deje de ser un residuo, hacé click acá.