En el campus de la Universidad Nacional de Cuyo (UNC), en la ciudad de Mendoza, conviven nueve facultades separadas por extensos espacios verdes. Con la Cordillera de los Andes como telón de fondo, el Rectorado fue el escenario perfecto para las XV Jornadas Argentina Sustentable, en las que funcionarios públicos, representantes de empresas privadas y académicos de vanguardia reflexionaron juntos sobre los nuevos modelos de gestión ambiental.

Uno de los temas centrales del encuentro fue el de la problemática del agua en la Argentina. En ese contexto, el panel que cerró la jornada presentó detalles sobre el primer Fondo de Agua del país, un proyecto que promueve The Nature Conservancy (TNC) para proteger y restaurar la cuenca del río Mendoza. “Preservar el agua es una vocación que deberíamos tener todos, tanto puertas adentro como hacia afuera”, señaló Fernanda Salerno, Gerente de Relaciones Institucionales de Coca-Cola para Argentina, Paraguay y Uruguay, en la mesa que compartió con los otros grandes actores que, junto a Coca-Cola Argentina, impulsan la ambiciosa iniciativa en Mendoza: Humberto Mingorance, Secretario de Ambiente de la provincia de Mendoza; Mario Luraschi, Jefe del Departamento General de Irrigación provincial; Ana Guerello, Nature and Social Innovation Project Manager de Aguas Danone; y Nasha Cuello, Jefa de Sustentabilidad de Cervecería Quilmes.

Es hora de actuar

A través de mecanismos financieros y de gobernanza, los Fondos de Agua apuntan a contribuir con la seguridad hídrica y el manejo sustentable de las cuencas apoyándose en soluciones basadas en la naturaleza. Bajo el liderazgo a nivel global de TNC, ya hay 24 Fondos de agua funcionamiento en ocho países de Latinoamérica, además de otros 15 en proceso de creación, entre ellos el de Mendoza.

En ese sentido, Mario Luraschi advirtió el estado crítico que vive la provincia cuyana, e insistió con la necesidad de optimizar el uso racional del agua: “Estamos atravesando el noveno año de sequía; ya no de emergencia hídrica. Cuando los recursos son escasos es cuando uno los valora más, y hoy estamos en condiciones de desierto”, graficó.

Humberto Mingorance, por su parte, destacó que el proyecto argentino se inicia con una ventaja que otros casos no tuvieron: “Tanto la Ley de Glaciares como la delimitación de las Áreas Naturales Protegidas nos garantizan que la naciente de la cuenca ya esté resguardada. Entonces podemos destinar los fondos a un cambio cultural que genere mayor eficiencia al momento de utilizar estos recursos hídricos, no sólo en el consumo humano sino también a nivel industrial y, sobre todo, agrícola".

La participación de Coca-Cola en este proyecto se enmarca en su compromiso global de reponer a la naturaleza el 100% agua que utiliza en sus bebidas, una meta ambiciosa que se cumplió en 2015, cinco años antes de lo previsto.

“Es importante que las empresas nos alineemos en todos los temas que, desde nuestro punto de vista, son precompetitivos: podemos ser rivales en otras instancias, pero no en esta”, enfatizó Fernanda. Y a modo de conclusión, destacó el abordaje del problema a través de un encuentro multisectorial: “Las circunstancias ambientales nos demandan eso que por ahí hace unos años era impensado, como que las compañías buscaran integrarse con otros actores. El trabajo articulado es una parte esencial del Fondo de Agua: ni el Estado ni una ONG ni una empresa privada están en condiciones de afrontar este tipo de iniciativas en soledad”.

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