En línea con su programa global Un Mundo sin Residuos, por el que Coca-Cola se compromete a recuperar y reciclar para 2030 el 100% de los envases que pone en el mercado, la Compañía apoyó la instalación de 20 “Puntos Reciclo” en el país. El material que allí se recibe es trasladado hacia cooperativas de reciclaje, donde personas como Cyntia hacen de la sustentabilidad su modo de vida. Te invitamos a conocer su historia.

Son las seis de la mañana y Cyntia llega a su trabajo. Cumple con la misma rutina de lunes a sábado y a pesar de la hora y del frío que está haciendo en la localidad de Pacheco, unos 30 kilómetros al norte de la Ciudad de Buenos Aires, esos primeros minutos de su jornada laboral son muy animados. El mate calentito circula de mano en mano y la música empieza a ponerle clima al ambiente. Los casilleros del vestuario se cierran y cada uno empieza con su tarea en Creando Conciencia, una cooperativa de trabajo de la provincia de Buenos Aires por donde cada mes pasan 90 toneladas de residuos y materiales para reciclar.

Cyntia tiene 31 años, es recicladora urbana y trabaja en la cooperativa desde hace dos años y medio. Seis meses atrás fue promovida a encargada de la cinta recicladora, el corazón de esta planta de clasificación de residuos. “Empecé como separadora en la cinta y al poco tiempo fui distinguida por mi esfuerzo y rapidez”, explica a Journey. Hoy, Cyntia tiene a nueve personas a cargo, todas mujeres. “Nos llevamos muy bien, y hay muy buen ambiente de trabajo”, resalta mirando al resto de su equipo.

Por la cinta pasan velozmente botellas, bandejas de alimentos, plásticos de todo tipo y cartones. El equipo cuenta con una inspectora de lujo: una gata que no saca su atenta mirada de los materiales. Cuentan las recicladoras que, de vez en cuando, sube a la cinta para que la acaricien mientras clasifican.

Llega un camión y hay que descargarlo. Es uno de los momentos del día que requiere más concentración y esfuerzo. “Es lo más complicado. Los camiones llegan dos o tres veces al día y siempre vienen muy llenos. Hay que hacer espacio para que puedan descargar sin que tengamos que frenar la separación en la cinta”, explica Cyntia.

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Algunos de los socios de la cooperativa Creando Conciencia, en la planta que poseen en General Pacheco, provincia de Buenos Aires.

Inclusión Social

Creando Conciencia nació en 2006 con la idea de promover la separación en origen de residuos y, al mismo tiempo, lograr inclusión social. “Había muchos recuperadores en la zona y queríamos formalizar su tarea, darle valor a su trabajo. Por eso creamos la cooperativa que, creemos, es la mejor manera de lograrlo”, asegura Edgardo Jalil, su Presidente.

Además de profesionalizar a los recicladores, la cooperativa funciona como un espacio para difundir la importancia del reciclaje para el cuidado del planeta. “Capacitamos a los vecinos de la zona para que separen correctamente los residuos. Sin el compromiso de ellos en sus casas es imposible para nosotros desarrollar nuestra tarea, así como para las empresas poder reinsertar ese material en el mercado, ahorrando energía y protegiendo el medio ambiente”, agrega Edgardo. Tan es así, que parte del material que reciben en la planta de Pacheco proviene de los “Puntos Reciclo”, contenedores para facilitar el descarte de los envases de plástico, que fueron instalados en distintos centros comerciales gracias al trabajo conjunto de Coca-Cola de Argentina y UnidadCom.

Mientras trabajan suena de fondo el tema “Mujer Amante”, de Rata Blanca. Pero la playlist que escucha Cyntia y su equipo es extensa: cumbia, reguetón, rock y cuarteto. Los sábados al mediodía, cuando pone punto final a su semana laboral, Cyntia estudia peluquería. Y trata de aprovechar el resto del tiempo para estar con sus hijos, de 15 y 12 años. “Ser madre soltera no es fácil”, desliza.

Los recicladores urbanos como ella juegan un rol fundamental en el proceso de recuperación de los envases plásticos y en la sustentabilidad. Es un trabajo artesanal, a mano, meticuloso y veloz, donde hay que separar los materiales en función de su categoría. Es aquí donde, por ejemplo, ‘muere’ una botella de PET para ‘renacer’ más adelante, tal vez en la forma de un nuevo envase, listo para volver a contener la bebida que tanto disfrutamos.

Si querés saber más sobre el trabajo de Coca-Cola con los recicladores urbanos, leé esta nota