Argentino de nacimiento, pero trotamundos por elección, Francis Núñez estaba viviendo en México cuando irrumpió la pandemia. La “nueva normalidad” le permitió descubrir que no estaba conforme con la vida que llevaba. “Sentí que no le estaba aportando nada al mundo”, asegura el joven que entonces decidió cambiar sus planes: volvió al país, se instaló en la localidad bonaerense de Chivilcoy e inició un emprendimiento de diseño de jardines y huertas hogareñas al que bautizó “Semilla Garden”. “Entendí que lo que vaya a hacer de acá en más tiene que estar más cerca de la naturaleza, y así poder dejar algo positivo para todos”, aclara.

Como parte de ese proceso, puso manos a la obra y además de su propio negocio montó también una compostera comunitaria. Abierta a todos los que quieran sumarse, el objetivo de Francis es  mejorar la disposición de los residuos orgánicos: a través del compostaje, los restos de verduras, cáscaras de frutas o papeles se transforman en abono natural para las plantas. La instaló en la esquina de su casa, en el cruce de Pinto y San Martín, para no incomodar a los vecinos, pero para su sorpresa la respuesta fue buena desde el primer momento. “Se trata de algo desconocido para mucha gente y pensé que por ahí no les gustaba, pero afortunadamente se entusiasmaron todos. Se generó algo bonito alrededor de este proyecto”, celebra.

Como promotor del compostaje, Francis tiene claro que debe ocupar el rol de educador y guía para los que recién se inician. “Luego de conocer de qué se trata, la gente tiene que aprender a hacerlo. Y yo estoy acá para que la transición ocurra de una manera práctica. Los vecinos traen sus residuos y pueden ir comprobando lo que ocurre con ellos”, grafica. ¿Su primer consejo para los que recién empiezan? Evitar las bolsas de plástico y acercarse a la compostera con recipientes reutilizables como un balde o un tacho.

Pensar en grande

La compostera comunitaria de Francis no es una iniciativa sustentable aislada en Chivilcoy; se trata del complemento perfecto de Ruta Verde, el modelo de reciclaje colaborativo que une a esa localidad bonaerense con otras siete y cuenta con el apoyo del Sistema Coca-Cola de Argentina y Compromiso Eco. Como explicó a Journey Darío Panelo, CEO de RSU Ambiental, la empresa que lleva adelante la iniciativa, ambos proyectos formaron una alianza estratégica en la que uno se encarga de los residuos sólidos, y el otro, cada vez con más fuerza, de los orgánicos. Coca-Cola participa de la iniciativa en el marco de su programa global Un Mundo Sin Residuos, con el que, entre otras metas, se compromete a recuperar y reciclar para 2030 el equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado.

Ante los buenos resultados de Ruta Verde, Francis busca que su proyecto crezca: junto al municipio de Chivilcoy planea instalar composteras en las plazas para que cada vez se sumen más vecinos. “La mitad de los residuos que generamos son orgánicos, y en una ciudad promedio como esta, eso puede significar hasta unas 35 toneladas diarias”, explica Francis. Y agrega: “Para que las ciudades sean más sustentables se necesita que la gente composte en sus casas, que haya opciones comunitarias en cada cuadra y también un servicio centralizado, algo así como una planta de compostaje”. Por ahora Francis se ilusiona con seguir entusiasmando a los vecinos con su iniciativa comunitaria que es, al mismo tiempo, su proyecto de vida.

Si querés conocer el trabajo que realizamos en Puerto Iguazú para el manejo de los residuos sólidos en colaboración con la Municipalidad local podés leer esta nota