Con el apoyo de municipios, organizaciones civiles y el sector privado –entre ellos el Sistema Coca-Cola–, Ruta Verde propone un modelo de recolección de plástico PET que optimiza la logística para un reciclaje más eficiente. Además, se apoya en grupos de voluntarios que se capacitan como promotores ambientales para fomentar la sustentabilidad entre los vecinos.

El trabajo en equipo es fundamental para fortalecer el desarrollo de la economía circular y fomentar el cuidado del ambiente. Bajo esa idea, ocho localidades del noroeste de la provincia de Buenos Aires unieron fuerzas e ingenio para llevar adelante la Ruta Verde. Se trata de un servicio de recolección de residuos diferenciado, que impacta de manera positiva en unas 250.000 personas, realizado bajo un esquema colaborativo y con el objetivo de darle un destino sustentable y eficiente al plástico PET de la región.

“Los residuos no son ajenos a la disparidad que existe entre el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y el resto del país”, aseguró a Journey Darío Panelo, CEO de RSU Ambiental, la organización que lleva adelante esta iniciativa presente en las localidades de Alberti, Carmen de Areco, Chacabuco, Chivilcoy, Junín, Moquehuá, San Antonio de Areco y Salto. “Todas las grandes recicladoras están instaladas en el Gran Buenos Aires, así que la recuperación del plástico en municipios lejanos se ve muy condicionada por los costos de logística que eso significa”, describió.

Ante esta problemática, RSU Ambiental propuso establecer un servicio que uniera a varias localidades vecinas. Así, con el apoyo de la consultora UnidadCom, elaboraron hace casi dos años un circuito de recolección interurbano que optimiza los recursos y le garantiza a cada localidad al menos dos pasadas del camión recolector por semana. “Al principio no fue fácil de articular con los municipios porque cada uno tenía sus propias maneras de hacer las cosas, pero es un esquema que nos provee de todos los beneficios del trabajo en equipo: las partes involucradas amortizan costos y además colaboran para generar un mayor volumen de desechos en menos tiempo, lo que significa que también los van a poder vender más rápido”, celebró Darío.

Los vecinos de la región pueden depositar sus reciclables en más de 100 espacios de acopio (15 de ellos aportados por el Sistema Coca-Cola a través de Compromiso Eco), distribuidos en escuelas, estaciones de servicio, supermercados y espacios públicos como parques o plazas. Una vez recolectado, todo ese plástico se traslada a cuatro plantas cooperativas de la zona, que lo preparan para su traslado final a los respectivos centros de reciclado. Desde octubre de 2018, el programa ya recuperó 145 toneladas de plástico PET y generó 29 nuevos puestos de trabajo, que se sumaron a todas las áreas de la cadena para satisfacer una demanda que va en ascenso.

Ese crecimiento se aceleró de manera notable a partir del aislamiento obligatorio, cuando los números se cuadruplicaron: Ruta Verde pasó de recolectar 13 toneladas en marzo a 52 en agosto. Según Darío esto se debe a varios factores, pero sobre todo destacó el trabajo de los promotores ambientales, vecinos de todas las edades que participaron de las capacitaciones gratuitas en estos temas que ofrece RSU y que de manera voluntaria dedican su tiempo y esfuerzo para difundir las ventajas de llevar una vida más responsable con el ambiente.

Los vecinos pueden depositar sus residuos plásticos en Eco Puntos, campanas verdes, puntos limpios y otros tipos de cestos diferenciados. 

“Desde que arrancó la pandemia capacitamos a 250 personas a través de la modalidad a distancia”, resaltó Darío, y puso énfasis en un detalle: “Lo más interesante es que gracias a la virtualidad pudimos salir de nuestra zona de influencia y extrapolar así la idea hacia otras partes del país”, sintetizó, con la ilusión de poder convertir su Ruta Verde en una autopista cada vez más extensa.

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