Con el apoyo de municipios, organizaciones civiles y el sector privado –entre ellos el Sistema Coca-Cola–, Ruta Verde propone un modelo de recolección de residuos que optimiza la logística para un reciclaje más eficiente. En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, conocemos la historia de una pareja de Chivilcoy que celebra la iniciativa.

Sin apuro aparente y en un mediodía de otoño que parece pintado, Nerina Molina y Nicolás Milione cruzan en diagonal toda la Plaza 25 de Mayo, el enorme pulmón verde que es el corazón mismo de Chivilcoy, en la provincia de Buenos Aires. Cargan unas bolsas de residuos que contienen material reciclable para depositar en el punto verde ubicado frente a la Municipalidad. La situación es curiosa porque no son vecinos de la zona: ella vive a casi un kilómetro de allí, y él todavía más lejos, por fuera de la primera circunvalación de la ciudad.

“Cuando veo que junté bastante material, me organizo para traer las bolsas”, explica Nerina a Journey. “Este es el centro de la ciudad, así que siempre hay algo para hacer. Damos una vuelta y, ya que estamos, dejamos los reciclables”, agrega Nico, que se dedica a la cocina. Están en pareja desde hace un año y medio, y en esta actividad encontraron otra excusa para salir a pasear juntos.

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La pareja lleva sus reciclables al punto verde ubicado frente a la Municipalidad de Chivilcoy, una de las 460 paradas de la Ruta Verde. 

El compromiso de ambos con el destino sustentable de sus desechos comenzó con los orgánicos: Nerina decidió tener una compostera en un rinconcito del fondo de su casa, donde aprovecha para cultivar su propia huerta. Y Nico se sumó al proyecto. “Pero me quedaba dando vueltas en la cabeza qué hacer con los plásticos”, cuenta la kinesióloga.

La duda no tardó en despejarse: al poco tiempo descubrieron la Ruta Verde, el proyecto de reciclaje colaborativo que involucra a Chivilcoy y a otras siete localidades del norte bonaerense, y se sumaron sin dudarlo. “Ahora ya se puede reciclar prácticamente todo, no queda ningún residuo sin recuperar”, celebran.

Con el apoyo de municipios, organizaciones civiles y el sector privado –entre ellos el Sistema Coca-Cola–, Ruta Verde propone un modelo de recolección que busca optimizar la logística y maximizar la ganancia para los recicladores a la hora de lidiar con los residuos. La iniciativa ya cuenta con 225 paradas distribuidas en las localidades involucradas. Y la idea es ir por más; sólo en lo que va de 2021 ya se sumaron 30 puntos para que los vecinos dejes sus reciclables.

Coca-Cola Argentina participa de Ruta Verde en el marco de Un Mundo sin Residuos, el programa global de la Compañía con el que se comprometió, entre otras metas, a recuperar y reciclar el 100% de los materiales que pone en el mercado para 2030.

Iniciativas como la Ruta Verde ayudan a cumplir este objetivo, pero también a toda una región a modificar su cultura en relación a los residuos. “Es una movida muy buena. Se está generando un cambio para ayudar al ambiente; cada uno aporta su granito de arena”, reflexiona Nerina, e invita a los vecinos a que se sumen. “Es un hábito al que te vas acostumbrando”, completa Nico, y asegura que separar en origen es una tarea sencilla, además de un muy buen plan.

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