Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) trabajan en una opción natural y amigable con el ambiente para prevenir el avance del Huanglonbing (HLB), la enfermedad más devastadora de cultivos cítricos a nivel mundial. Se trata una técnica de control biológico mediante la cría de un tipo de avispa (Tamarixia radiata) para que actúe como enemigo natural de la “chicharrita”, el insecto que transmite la bacteria para la cual no existe cura: cada planta afectada debe ser eliminada de raíz para evitar que contagie a las de alrededor. De hecho, el HLB ya arrasó con el 30% de la producción mundial de cítricos.

Luego de una exitosa prueba piloto a baja escala, el proyecto de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA en Bella Vista, Corrientes, contempla la cría de 500 mil avispas por año, lo que permitiría cubrir una superficie de alrededor de 1.200 hectáreas, según los cálculos basados en antecedentes internacionales. Ya completado el estudio de su comportamiento, en la actualidad la iniciativa se encuentra en la fase de construcción de las cámaras para la cría controlada de la avispa y, si todo sale como está planeado, comenzarían a liberarlas al ambiente en marzo de 2020.

“Es importante entender que este tipo de control biológico es una herramienta más; no es la solución definitiva al HLB”, advierte a Journey Alcides Aguirre, referente del Laboratorio de Entomología del INTA en Bella Vista. Además, lejos de querer abarcar todo el espacio productivo, que sólo en la Argentina es superior a las 135.000 hectáreas, el proyecto apunta específicamente a las zonas urbanas y otros sectores vulnerables, donde, por un lado, recurrir a agroquímicos no es una opción y, por otro, no hay controles técnicos para detectar el problema como sí ocurre en las plantaciones comerciales. “El objetivo es el de reducir los niveles poblacionales del insecto vector: no es lo mismo tener 1.000 en una planta que apenas 10. Se trata de disminuir la velocidad de diseminación de la enfermedad”, resalta.

Planta por planta, hoja por hoja

También conocida como la enfermedad del Dragón amarillo, el HLB es transmitido a las plantas por la Diaphorina citri o “chicharrita”, cuando el insecto está infectado con la bacteria Candidatus liberibacter. Si bien no representa ningún riesgo para el ser humano, sí arrasa con los árboles de frutas como naranja, mandarina, pomelo y limón. Un ejemplo: su avance devastó a zonas tradicionalmente citrícolas, como la Florida, en los Estados Unidos, donde quedó en pie sólo el 8% de la producción.

Según datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), desde 2012 en la Argentina se reportaron casos en Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa y Santiago del Estero, todas provincias productoras de frutos cítricos. Sin embargo, medidas rápidas y eficientes permitieron que la situación local respecto del HLB no fuera grave, lo que sí ocurre en países vecinos como Brasil o Paraguay, o en otros grandes actores de la industria como México, India o China.

Ejemplar de la avispa Tamarixia radiata que crían en el INTA para que actúe como enemigo natural de la “chicharrita”. 


El Sistema Coca-Cola es el principal comprador de jugos de limón, naranjas y pomelos en el país, y desde 2016 la Compañía mantiene una alianza estratégica con la Asociación de Citricultores de Concordia, Entre Ríos, para mejorar e intensificar el monitoreo en esa zona y adquirir equipamiento específico para el INTA de Concordia, que gracias a esta alianza pudo triplicar sus tareas de control. “El sector cítrico es clave en nuestra cadena de valor; basta tener en cuenta que cada año adquirimos 42.000 toneladas de jugo concentrado de naranja, limón, pomelo, manzana, pera, durazno y uva, y derivados, lo que equivale al 29% de la producción nacional de jugo de limones, el 29% de la de pomelos y el 60% de la producción nacional de jugo de naranjas”, asegura Mariale Álvarez, Directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sustentabilidad de Coca-Cola de Argentina.

Por su parte, Juan Verliac, Coordinador del Departamento Técnico de la Asociación de Citricultores de Concordia, añade: “Gracias al programa conjunto con Coca-Cola fortalecimos el proceso y pudimos testear casi 22 mil muestras, alrededor de 7.200 por año, lo que nos permitió detectar  30 casos positivos en el vector y siete en plantas”. El dato no es menor, ya que la detección temprana es una herramienta clave para evitar el avance del HLB.

Por eso, los expertos insisten en que la medida más efectiva para combatir la amenaza continúa siendo el monitoreo minucioso de cada planta, de manera de poder detectar a tiempo los síntomas, que son variados y pueden confundirse con otros problemas: mientras las hojas suelen presentar un cambio de color que vira hacia el amarillo, manchas asimétricas o engrosamiento de las nervaduras, en los frutos es común notar una deformación y un aumento de la acidez.

Como buena parte del problema con el HLB en el país se produce por la falta de control en el ingreso de frutas y plantas cítricas provenientes de regiones más afectadas, es muy importante ser precavidos. “Además de la cercanía geográfica, el tráfico intenso es un acelerador del problema. Quien desee tener un cítrico en su casa, lo mejor que puede hacer es comprar la planta en un vivero que le ofrezca garantías, certificaciones y trazabilidad para saber que se está llevando una planta sana”, recomienda el Presidente de la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus), José Carbonell.

A estas medidas preventivas y el monitoreo permanente de las plantaciones, pronto se sumarán las avispas criadas por los científicos del INTA. Como buenas parasitoides (sus larvas se alimentan y desarrollan en el interior de un insecto huésped –en este caso las chicharritas– que termina muriendo), serán ellas las encargadas de acabar con los vectores del HLB que estén presentes en jardines urbanos o quintas. Un método natural que empieza a dar sus primeros pasos en el país.

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