En época de cosecha, Lourdes Maria Monteiro Tavares dedica prácticamente todo su día al cultivo del guaraná. “Junto a mi marido y mis dos hijos hasta construimos una casita en el guaranazal (donde se cultiva el fruto) para poder descansar y almorzar juntos”, cuenta.

De chica, Lourdes admiraba la pasión con la que su padre José encaraba el trabajo. Él fue uno de los primeros productores de guaraná de la región junto a 40 familias de la comunidad de Buena Esperanza. Pero aún se trataba de un mercado chico, lo que obligó a varios de sus colegas a vender sus tierras y apostar por cultivos más rendidores. A sus 46 años, hoy Lourdes se enorgullece por la persistencia de su padre: “Él nunca desistió. Siempre le gustó plantar y cosechar”, recuerda.

El año pasado, Lourdes cosechó 600 kilos de guaraná. 

Con el paso de los años, Lourdes se hizo cargo del negocio familiar con muy buenos resultados: logró expandir las tierras productivas y se asoció a la Cooperativa Agrofrut, responsable de la reventa del guaraná de la zona de Urucará desde hace 17 años y proveedor de la Compañía Coca-Cola de Brasil, que sólo en 2018 compró 25 toneladas de guaraná cultivados en la región.

El trabajo conjunto redunda en beneficios para la Compañía, los consumidores y, por supuesto, Lourdes y sus colegas. Ella es una de las participantes de “Ojos del Bosque”, un programa que incentiva la agricultura familiar creando oportunidades de inclusión social y generación de ingresos, que llevan a cabo la ONG Imaflora y Coca-Cola de Brasil.

“Coca-Cola nos brindó un apoyo muy importante a través de cursos de capacitación y visitas técnicas que nos ayudan a incentivar la producción y enseñan a cómo cuidar el medio ambiente”, dice la agricultora, que no oculta sus ganas de seguir progresando. “Hasta pude independizarme de mi padre”, bromea.

A sus 84 años, su padre José cuida una pequeña parcela donde aún cultiva guaraná. “Es una manera de seguir ocupado. El guaraná es su vida y ese mismo cariño es el que yo heredé. Ahora, mi misión es pasar esa pasión a mis hijos”, concluye Lourdes.

Después de aprender el oficio de su padre, ahora Lourdes quiere que sus hijos hereden los conocimientos sobre el cultivo del guaraná.