Son parte esencial del modelo de reciclaje que ocho localidades de la provincia de Buenos Aires llevan adelante, y que cuenta con el apoyo del Sistema Coca-Cola en  Argentina, y Compromiso Eco. Juan y Mario se convirtieron en testigos directos de cómo cambió la cultura de la zona en relación a los residuos a partir de la activación de la Ruta Verde, la iniciativa que fomenta la economía circular.

Suben al camión todos los días a las seis de la mañana, cuando el rocío y la niebla todavía dominan el paisaje casi rural que los rodea. Así comienzan su periplo cotidiano por el norte bonaerense. El itinerario los lleva por diversos caminos, avenidas y calles para recolectar los desechos sólidos reciclables que los vecinos depositan en los puntos verdes de cada una de las ciudades que visitan. La parada final es la planta de tratamiento donde descargan todo el material. Pero el trabajo no termina ahí: una vez clasificados, los materiales se enfardan para ser trasladados a plantas de reciclaje ubicadas en el conurbano bonaerense, donde se convertirán en materia prima de nuevos productos

Juan López y Mario Alagna son quienes más veces han transitado ese camino conocido como la Ruta Verde: un modelo de reciclaje colaborativo que busca darle impulso a la economía circular en ocho localidades bonaerenses, y que ya impacta de manera positiva en unas 250.000 personas de Alberti, Carmen de Areco, Chacabuco, Chivilcoy, Junín, Moquehuá, Salto y San Antonio de Areco.


“Es un lindo trabajo, porque la gente toma cada vez mayor conciencia”, señala Juan a Journey durante una de las paradas, en este caso frente al nuevo carro itinerante para depositar reciclables ubicado en la plaza Moreno de Chivilcoy. Juan maneja el camión desde hace un año y medio, lo que le permitió ser testigo del cambio que produjo la iniciativa que lleva adelante RSU Ambiental, con apoyo de Coca-Cola y Compromiso Eco: “Cuando arranqué, la gente recién empezaba a separar, así que había muy poca recolección. Hoy, en cambio, ya estamos descargando tres camiones completos por semana”, grafica. Al cierre de esta nota, los puestos para que los vecinos dejen sus residuos sumaban 460.

En números concretos, la Ruta Verde consigue reciclar 240 toneladas mensuales de residuos sólidos, de las cuales 110 toneladas corresponden a plástico PET. Al inicio del programa, en 2018, la cifra no superaba las 20 toneladas. “Hasta me ayudó a tomar conciencia a mí mismo sobre el tema del cuidado del ambiente y el reciclaje”, reconoce por su parte Mario, que en un primer momento trabajó en la planta de Chivilcoy y desde hace unas semanas se sube al camión. “En mi casa ahora tomamos otros recaudos, planificamos lo que vamos a hacer con todos los desechos”, añade.

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Una vez en la planta de tratamiento, los residuos se clasifican y se enfardan para ser llevados a plantas de reciclaje. 

Coca-Cola Argentina apoya iniciativas como Ruta Verde en el contexto de Un Mundo Sin Residuos, el compromiso global por el que la Compañía busca recolectar y reciclar para 2030 el equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado. “Es una ayuda grande para el ambiente y también para los que trabajamos en esto”, resalta Juan. Por eso, una de sus grandes satisfacciones es ver cómo los vecinos los reconocen cuando pasan; es que la Ruta Verde generó un verdadero cambio cultural y los residuos sólidos ya no se consideran basura sino que son valorados como la base de nuevos productos. Y Juan y Mario se transformaron en verdaderos referentes sobre cómo se pueden hacer mejor las cosas.

Si querés conocer el trabajo que realizamos en Puerto Iguazú para el manejo de los residuos sólidos en colaboración con la Municipalidad local podés leer esta nota