Los envases retornables son aquellos que van y vienen de la embotelladora a tu mesa hasta que, un día, deben sacarse de circulación porque se terminó su vida útil. ¿Qué sucede cuando eso ocurre? Básicamente, entra en juego una palabra clave dentro de la economía circular: el reciclaje. De esta manera, el plástico y el vidrio de estas botellas se convierten en materia prima para realizar nuevos objetos o volver a formar parte de nuevos envases.

En la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA, por ejemplo, desarrollan ecobloques: ladrillos de hormigón mezclado con residuos inorgánicos que en su interior contienen una botella de PET rellena a su vez de plásticos.

En Mendoza, tres emprendedores preocupados por el cuidado del ambiente decidieron aprovechar el PET reciclado para fabricar postes para viñas con  “madera plástica”, que al no pudrirse y ser altamente resistente es ideal para usar en exteriores.

En la provincia de Buenos Aires, Malcolm Rendle convierte los residuos plásticos que recoge de la costa del Río de la Plata en anteojos de sol, mientras en su taller del centro porteño Fabiana Gadano da vida a joyas únicas.

Las técnicas del supra reciclaje o upcycling, que consisten en revivir ciertos materiales a través de la generación de valor durante el proceso, también son una buena idea para aprovechar los residuos generados en casa. Lo más importante es pensar que estos materiales no deben ser tratados como basura sino como materia prima para un esquema de economía circular que beneficia tanto a nuestro planeta como a muchas familias de recicladores urbanos que constituyen un eslabón clave de esta cadena sustentable.

En Argentina, Coca-Cola recupera y recicla el 54% de los envases que pone en el mercado y aspira a llegar al 100% para 2030, una de las metas de Un Mundo sin Residuos, el compromiso global de la Compañía.

Si querés conocer el importante rol que cumplen los comercios de barrio en la promoción de los envases retornables podés leer esta nota