Junto a Proyecto Agua Segura y nuestra socia embotelladora Arca Continental Argentina entregamos un filtro microbiológico a una escuela rural de Tucumán e impulsamos la realización de talleres de higiene y cuidado del agua en tres poblados que acaban de conectarse a la red.

El sueño de Adriana Lucena es armar una huerta en el predio de la escuela rural que dirige, la N° 101 “Batalla de Salta”, ubicada al otro lado de la ruta del pequeño poblado tucumano de Caspichango, y envuelta entre una plantación de caña de azúcar y un campo de cítricos que pintan de cuerpo entero la agricultura provincial. Más allá de los fines educativos, su propósito es ayudar también a que los alumnos y sus familias puedan alimentarse mejor en un contexto donde los problemas de malnutrición abundan. “Es una comunidad de gente muy humilde, que vive al día, entonces muchas veces no pueden comprarle a los niños otra cosa que no sea un paquete de galletitas”, explica Adriana. Y cuenta que a partir de la pandemia todo empeoró, porque las restricciones sanitarias locales obligaron a la escuela a suspender el uso de la cocina, donde preparaban desayunos y almuerzos para sus 30 estudiantes del nivel inicial y primario.

“Tenemos espacio, así que lo podríamos aprovechar. Es un proyecto de la escuela para la comunidad, para que todos se lleven lo que cosechemos y preparen mejores comidas en sus hogares”, señala con entusiasmo Adriana en el diálogo que mantuvo por videollamada con Journey. Bajo esa misma lógica, dice, se imagina que funcionará el filtro microbiológico que acaba de recibir el establecimiento, una novedad que les permitirá, por fin, tener acceso seguro a agua. Hasta ahora se habían acostumbrado a gestionarla en tachos, a partir de la visita semanal de un camión cisterna. “Estamos en el siglo XXI, no puede ser que dependamos del aguatero como en 1810”, se lamenta la directora, que ante este panorama instaba a los alumnos a cargar una botella en casa para consumir durante la mañana de clases.

La flamante incorporación llegó a Caspichango como parte de una serie de acciones que Proyecto Agua Segura (PAS) lleva adelante en Tucumán en alianza con Coca-Cola Argentina y su socia embotelladora en la zona, Arca Continental Argentina, para acercar tecnología (filtros) y capacitaciones a las comunidades de Caspichango y La Calera. A través del programa “Higiene Activa”, el objetivo es reforzar los hábitos de higiene personal y domiciliarios para prevenir enfermedades y mejorar la salud integral de los habitantes, además de generar conciencia sobre la importancia de cuidar un recurso que es escaso.

Gran equipo

El trabajo de PAS en la zona ayuda a profundizar el efecto positivo de otras obras de gran impacto: San Miguel Global, productora de cítricos líder del hemisferio sur que forma parte de la extensa cadena de valor de Coca-Cola en nuestro país, realizó trabajos en esas tres localidades para extender hasta allí la red de agua potable. En concreto, son 22 familias en Caspichango, 36 en La Calera y 48 en Monte Grande las que ahora cuentan con servicio en sus hogares. Esto brinda un marco perfecto para llevar adelante talleres en esas comunidades, mientras que los filtros sirven como complemento ideal para garantizar acceso a agua segura en las escuelas que están alejadas de los poblados, como es el caso de la “Batalla de Salta” o la Nº 83 de La Calera.

“Es algo fundamental para este regreso a clase tan particular”, destaca Lía Renzini, Directora de Proyectos de PAS. Y aclara: “Generamos un trabajo en red con estas tres empresas –Coca-Cola, Arca Continental y San Miguel Global– que ya son socias en sus negocios, y junto a los municipios y referentes comunitarios. De esta forma, nos aseguramos una sostenibilidad de lo implementado”, completa.

Conocedora en primera persona de las dificultades de vivir y estudiar sin agua segura, Adriana resume lo que implica este trabajo en conjunto en la zona donde está ubicada su escuela con una imagen tan sencilla como poderosa: “Ahora los alumnos podrán acceder a toda el agua que deseen, en lugar de limitarse al contenido que quepa en las botellitas que traen a clase”.

Acciones como la que llevamos adelante junto a PAS se enmarcan en la política global de cuidado de agua de la Compañía, que se traduce en la reducción de su uso, recuperación y tratamiento en las plantas embotelladoras, programas de acceso a agua en comunidades vulnerables y el apoyo a iniciativas de preservación y protección de cuencas. De esta manera, desde 2015 cumplimos el compromiso de devolver a la naturaleza el 100% del agua que utilizamos en nuestras bebidas a nivel global, una meta que alcanzamos cinco años antes de lo previsto.

Este año la Compañía Coca-Cola reafirma el compromiso con el cuidado del agua a través de su estrategia global al 2030 con una visión: lograr la seguridad hídrica para las comunidades en las que opera y para los productores agropecuarios que están al inicio de su cadena de valor. Este es un objetivo compartido con sus socios embotelladores e implica una asociación en todo su sistema y junto a los gobiernos, las ONG, el sector privado y la sociedad civil en todo el mundo para marcar la diferencia donde más se necesita. De esta forma, en la próxima década se potenciará la construcción de soluciones colectivas como las que ya transformaron la vida de más de 10,6 millones de personas alrededor del mundo.

Si querés saber más sobre las acciones de Coca-Cola en pos del cuidado del agua, leé esta nota.