En Suecia se recicla el 99% de la basura que se genera. De hecho, los suecos compran desechos a otros países vecinos para producir energía, ya que no les alcanza con su propia basura para abastecer a las plantas generadoras. Por eso no sorprende que sea de Suecia la nueva tendencia que llegó a la Argentina vinculada al cuidado del medio ambiente, el reciclaje, la sustentabilidad y la concientización ambiental. Se trata del plogging, una práctica que mezcla el deporte con la recolección de basura.

La novedosa disciplina debe su nombre a  la combinación de la palabra jogging con el verbo sueco plocka upp, que  significa “recoger”, y se trata de una actividad que diversas organizaciones ambientalistas argentinas empezaron a practicar en el país. “Nosotros lo definimos como limpieza en movimiento, buscando sumar a las actividades cotidianas y diarias las cuestiones vinculadas con la limpieza de residuos. Es una oportunidad para seguir concientizando a la gente sobre el cuidado del planeta”, destaca Jhon Ruiz, director de la ONG Vamos a Hacerlo Argentina.

Jhon es colombiano y trabaja como empleado administrativo. Radicado en San Fernando, impulsa desde esta ONG diversas acciones relacionadas con el medio ambiente. En este sentido, fue uno de los primeros en hacer actividades de plogging en el país –en San Isidro más concretamente–, seducido por la combinación entre el deporte y la limpieza urbana.

Si bien la versión original del plogging se basa en correr y levantar la basura que se encuentre en el camino, acá la propuesta es que también se puede realizar mientras se pasea o camina en grupo, así se convierte en una actividad más popular e incluso familiar. “Puede ser corriendo, caminando, patinando, en bicicleta, o cuando se hace el precalentamiento en otros deportes”, resalta Paula Gosso Eguía, responsable de la asociación Plogging Argentina, quien agrega que la actividad “es positiva ya que no solamente estás mejorando tu cuerpo con una actividad física, sino que además ayudás a mejorar tu entorno”.

Para practicar plogging no hace falta ser un runner experimentado. Todo lo contrario: solamente es necesario calzarse zapatillas deportivas, ropa cómoda y llevar una o dos bolsas de residuos. “En una sola actividad de plogging levantamos muchas latas, botellas, sorbetes, bandejas de plástico, vasos. Al tener que agacharte a cada rato, además se consigue quemar calorías”, resume Jhon sobre las bondades de esta práctica.

Aunque empezó tímidamente, de a poco la tendencia comienza a imponerse. A tal punto que  este año la asociación Plogging Argentina prevé realizar un encuentro anual en la ciudad de Rosario, Santa Fe, con el objetivo de que los seguidores de esta tendencia se fundan en un abrazo con los amantes del running y así impulsar, juntos, el reciclaje, la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente.

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