Lo que comenzó como una idea durante unas vacaciones en Nueva York, se transformó en un proyecto de producción original y sostenible que ya celebra diez años: bajo la marca Baumm, Lucas Desimone fabrica mochilas a partir de la reutilización de la tela de velas de parapente. El emprendedor recibió a Journey en su estudio-taller del barrio porteño de Villa Ortúzar y contó detalles acerca de su curiosa iniciativa.

Con creatividad, un poco de trabajo y muchas ganas, un parapente en desuso puede traducirse en 70 coloridas mochilas, explica Lucas. Baum significa árbol en alemán; sólo hizo falta agregarle una “m” para bautizar a su emprendimiento. “El árbol representa la naturaleza, el medio ambiente, y de ahí el nombre de la marca”, explica el creador de esta empresa argentina que basa su negocio en el modelo de economía circular al reutilizar un material reciclable.

En 2006 gestó la idea de fabricar accesorios a partir de materiales en desuso, mientras  caminaba junto a un amigo por las calles de la Gran Manzana. Las mentes emprendedoras no se toman vacaciones y Lucas vio en una vidriera la inspiración de su futuro proyecto: bolsos confeccionados con “tela de camión”; es decir, con lonas de plástico.

Al regresar a Buenos Aires convenció a su amigo de replicar la iniciativa y fabricar mochilas. “Ya teníamos la inquietud de hacer algo a partir de la reutilización de materiales. En aquel momento, acá no se hacía casi nada relacionado con la sustentabilidad y el reciclaje. Descubrimos que podíamos reutilizar los banners publicitarios de las autopistas y empezamos con eso. Nos embarcamos en la aventura de la reutilización”, recuerda Lucas.

Pero la empresa sobrevivió apenas dos años. “La idea era buena pero el material no tanto, ya que con el tiempo se rompía”, confiesa Lucas, quien explica que así fue como descubrieron que a la hora de pensar en la reutilización también pueden surgir complicaciones. “No es fácil porque descontextualizar el material y usarlo para otra cosa puede generar muchos problemas”, explica.

Un tropezón no es caída

A pesar de esa primera desilusión, la posibilidad de crear bolsos y mochilas reciclando materiales siguió rebotando en la cabeza de Lucas. “Aprendí de ese error. Y en 2009 descubrí las bondades como material de las velas de los parapentes, que después de cierta cantidad de horas de vuelo, se dejan de usar y se tiran a la basura. Tienen una tela muy liviana, resistente, impermeable y fácil de maniobrar ¡Es la tela ideal para dar vida a las mochilas!”, enfatiza Lucas.

Para él, este material no sólo es perfecto para que las velas revivan en forma de mochilas, sino que además es algo que tiene una historia y eso hace únicos a estos bolsos: “Cada parapente ha volado en diferentes lugares, con un piloto distinto”, reflexiona. 

MOCHILAS_BAUMM
Lucas explica que la tela de las velas de parapente es resistente, impermeable y fácil de maniobrar. 

El proceso de fabricación de las mochilas es simple, ya que la tela que utiliza no recibe ningún tratamiento especial. Una vez en el taller de Lucas se lavan, cortan y catalogan según color. Luego son trasladadas a otro taller, donde se cosen y se les colocan apliques y cierres. Baumm fabrica unas 2.000 mochilas al año, lo que evita que unas 28 enormes velas de parapente terminen en la basura.

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