Doce días de competencia, 1250 medallas entregadas, 3998 atletas y 32 deportes, son sólo algunos de los números oficiales que dejaron los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018. Sin embargo, dos cifras menos difundidas son tanto o más importantes: durante el tiempo que duró el gran evento deportivo se recuperaron 58.215 kilos de material reciclable, que fueron aprovechados por 5 cooperativas de recicladores urbanos.

Con la meta de cumplir el objetivo de reciclar el 100% del plástico PET que circulara por los parques olímpicos, se montó un importante circuito sustentable. “Para logarlo confiamos principalmente en la separación de residuos a través de un sistema de contenedores dobles y trabajamos con una recolección diferenciada: lo húmedo (desechos que no se pueden aprovechar nuevamente) se lo llevaban las empresas de recolección para su disposición final en rellenos sanitarios; y lo seco (papel, cartón, metal, plástico y vidrio), las Cooperativas de Recuperadores Urbanos de la Ciudad de Buenos Aires”, explicó a Journey Carolina Theler, Jefa de Limpieza y Residuos de los JJOO de la Juventud 2018.



Solamente en el Parque Olímpico, el de mayor concurrencia, la organización dispuso de 600 cestos destinados a la recolección, que fueron rotulados de forma sencilla para diferenciar su función: verde para elementos reciclables y negro para basura general. Los empleados del área se distribuyeron por todo el espacio para ayudar e informar a quienes lo necesitaran. “En mi sector contamos con 23 personas. La idea era ser los primeros en acercarnos a la gente si veíamos a alguien con dudas sobre el proceso de reciclaje. Les explicamos cómo realizar la separación y luego qué se hacía con el material”, informó Carolina. A su vez, los diferentes miembros del Comité Olímpico fueron capacitados en materia de recolección de residuos. “Tuvimos mucho apoyo de las áreas internas, sobre todo de las que producían más residuos secos como logística, personal de bebidas y alimentos”, agregó.

El equipo liderado por Carolina tuvo, además, una ayuda especial: siete máquinas del programa Reciclo de Coca-Cola, ubicadas en los diferentes parques. “Los asistentes sólo tenían que insertar su botella y la máquina la compactaba, lo que hizo mucho más fácil el acopio final del plástico. Luego emitía un ticket con algún beneficio para los participantes”, detalló Carolina. En total se juntaron 29.820 botellas a través de este medio.

En la Villa Olímpica, un planeta realizado con materiales reciclables buscó generar
conciencia entre los atletas sobre la importancia de cuidar el medio ambiente.


Deportistas con conciencia

A los valores de amistad, respeto, excelencia, pasión e identidad que se buscan promover durante cada edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud, en la de Buenos Aires se sumó, además,  la concientización sobre el cuidado del medio ambiente. Así, entre las esculturas que adornaron la Villa Olímpica –donde residieron las delegaciones de todo el mundo– hubo una que recibió especial atención: un inmenso globo terráqueo creado con materiales de descarte. “Quisimos que generara impacto en los jóvenes, que son el futuro del mundo; no sólo como atletas, sino también como seres humanos”, destacó Paula Andrade, responsable de la zona residencial de la Villa Olímpica. Por su parte, Carolina añadió: “A todos los atletas y a los jefes de misión de cada delegación se les envió una guía acerca del proceso de reciclaje que íbamos a utilizar”.

De la mano del lema “Viví el futuro”, los organizadores de los JJOO Buenos Aires 2018  buscaron ir más allá de los aspectos deportivos del evento. El balance final del encuentro indica que, sin dudas, lo consiguieron.

Si querés conocer la iniciativa global de Coca-Cola por Un Mundo Sin Residuos, leé esta nota