En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente visitamos esta iniciativa, que cuenta con el apoyo de Coca-Cola Argentina, Coca-Cola Andina y Compromiso Eco. En lugar de que cada ciudad gestione sus propios residuos, Ruta Verde apela al trabajo en equipo agrupando la recolección en puntos de acopio intermedios, lo que se traduce en una mayor eficiencia de recursos y reducción de gastos.

Una grúa hace malabares en el corazón del Parque Industrial de Chivilcoy, en la provincia de Buenos Aires, para bajar un enorme contenedor de un camión. Tiene la quirúrgica tarea de acomodarlo justo en un lugar donde no moleste al tránsito pero que, al mismo tiempo, le quede cómodo a quien se acerque hasta allí a pie. Ese pesado bloque metálico es un punto Reciclo estratégicamente ubicado para que los trabajadores de las fábricas del predio puedan depositar sus residuos secos con la certeza de que tendrán un buen destino.

Instalado en vísperas del Día Mundial del Medio Ambiente, el contenedor se transforma así en una de las nuevas paradas de la Ruta Verde, iniciativa que desde 2018 lleva adelante RSU Ambiental en ocho localidades del noroeste bonaerense para darle un empuje al reciclaje. A través de campañas de concientización y por medio de la optimización de la logística para una recolección diferenciada, Ruta Verde une a Chivilcoy, Alberti, Carmen de Areco, Chacabuco, Junín, Moquehuá, San Antonio de Areco y Salto, e impacta de manera positiva en unas 250.000 personas.

Junto a los municipios locales, las cooperativas de recicladores y el apoyo de actores como Compromiso Eco, Coca-Cola Argentina y su socia embotelladora en la región, Coca-Cola Andina, entre otros, Ruta Verde propone un esquema sencillo pero eficaz: en lugar de que cada ciudad gestione sus propios residuos, lo que implica afrontar de manera individual el costo del procesamiento y traslado a las plantas recicladoras de las afueras de la Ciudad de Buenos Aires —un promedio de 400 kilómetros de viaje de ida y vuelta—, el programa apela al trabajo en equipo agrupando la recolección en puntos de acopio intermedios. Eso les permite procesar más fardos y de mayor tamaño, lo que se traduce en una eficiencia en el uso de los recursos, con reducción de gastos y mayores ganancias.

La grúa deposita un Punto Reciclo en el Parque Industrial de Chivilcoy.

Plantar una semilla

El camión recolector realiza un recorrido pautado en el que visita diversos puestos donde los vecinos dejan los materiales: el punto Reciclo del Parque Industrial de Chivilcoy es el único en su clase, pero también hay campanas, ecopuntos, carritos itinerantes e incluso puestos fabricados a partir de envases Tetra Brick que se recolectaron en la propia Ruta Verde, se reciclaron y luego se convirtieron en sólidas paredes que parecen de aglomerado. En total, el trayecto cuenta con 225 paradas; sólo este año se sumaron 30, cifra que crece semana a semana. Casi tanto como los resultados del proyecto: mientras que en los primeros tiempos no se alcanzaba a recuperar ni 20 toneladas mensuales, hoy la cifra llega a las 240 toneladas al mes, de las cuales 110 corresponden a plástico PET.

“En estos años hicimos foco en la educación, tanto en las escuelas como en las instituciones o empresas de la zona”, explica a Journey Darío Panelo, CEO de RSU Ambiental. “Al principio costó mucho, pero no bajamos los brazos y un día empezamos a ver cómo los volúmenes y el compromiso crecían”, celebra. Ni la pandemia por el coronavirus pudo frenar el impulso que había comenzado a tomar la Ruta Verde; al contrario, en este año y medio evidenció un crecimiento abrupto, asegura Darío. Si bien parte de la explicación puede ser que al  pasar más tiempo en casa los vecinos empezaron a ocuparse más de qué hacer con sus residuos, lo cierto es que RSU Ambiental aprovechó el tiempo para ofrecer programas de capacitación virtual con escuelas, tanto de la zona como de otras provincias: a partir de esas charlas, 500 alumnos y 150 docentes se convirtieron en “Promotores Ambientales” y asumieron la tarea de difundir los nuevos conocimientos entre sus familiares y conocidos. “En 2021 buscamos redoblar la apuesta y sumamos además más puestos para que se puedan dejar los reciclables también en escuelas y jardines de infantes”, resalta Darío.

Para RSU Ambiental generar conciencia en los más chicos es fundamental, sobre todo para cosechar los futuros frutos de la Ruta Verde. “Cuando empezamos con este proyecto imaginaba que nos llevaría de 15 a 20 años empezar a ver un cambio. Pero hoy creo que las nuevas generaciones no nos van a dejar que pasen más de cuatro o cinco”, reflexiona Darío, y completa: “Son ellos los que mueven a los más grandes”.

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Darío Panelo, CEO de RSU Ambiental, la organización que lleva adelante la iniciativa.

Mientras se prepara junto a su equipo para repartir en el centro de la ciudad las 1.500 ecobolsas de friselina que aportó Coca-Cola Andina en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, Darío alienta a la gente a unirse en pos de un bien común. Sabe que una meta ambiciosa como la que buscan no se logra en solitario, sino que es tarea de la comunidad entera. “De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que propone la ONU, mi preferido es el último, el que habla de formar alianzas estratégicas. La sinergia con otros actores es fundamental”, enfatiza. Y deja claro que en el trayecto de esta Ruta Verde importa el destino final pero, también, el camino que conduce hasta allí.

El apoyo de Coca-Cola Argentina a esta iniciativa se enmarca en su programa global Un Mundo sin Residuos, por el que la Compañía se compromete a recolectar y reciclar el 100% de los envases que pone en el mercado para 2030.

Si querés conocer el trabajo que realizamos en Puerto Iguazú para el manejo de los residuos sólidos en colaboración con la Municipalidad local podés leer esta nota