Impulsar proyectos sustentables para la conservación de fuentes de agua o garantizar su acceso a comunidades vulnerables. Desde su origen, 14 años atrás, estos fueron los pilares sobre los que se apoyó el Concurso de Agua que organizan anualmente Coca-Cola Argentina y Fundación Vida Silvestre (FVSA). Hasta ahora las iniciativas ganadoras solían cubrir en mayor o menor medida un abanico de posibilidades: desde revertir la desertificación de humedales hasta la preservación de corredores verdes o la posibilidad de que médicos rurales cuenten con agua potable. Pero este año, quizás debido al contexto de pandemia, algo cambió: los seis proyectos finalistas se proponen mejorar el acceso a agua de diversas poblaciones. 

Luego de evaluar las 45 propuestas de 14 provincias inscriptas, los técnicos de FVSA y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación decidieron que seis proyectos siguieran adelante en el camino para alcanzar, en diciembre, el premio de 800.000 pesos. A continuación te presentamos las organizaciones detrás de cada una estas iniciativas:

- Ingeniería sin fronteras: Propone construir un sistema de captación y almacenamiento de agua de lluvia para regularizar la situación de 10 familias de San Antonio de Copo, un paraje rural de Santiago del Estero, aislado y habitado por más de 300 personas dispersas en el monte santiagueño.  Los habitantes del lugar no cuentan con caminos accesibles, viviendas adecuadas, ni acceso a servicios básicos como energía, agua potable y saneamiento, carencias que se hicieron más urgentes en el marco de la pandemia de Covid-19: la falta de acceso al agua limita la incorporación de hábitos de higiene recomendados para prevenir el contagio, lo que aumenta las posibilidades de circulación del virus en un contexto con fuertes limitaciones en el acceso a los centros de salud.

- TEPEYAC: El objetivo es que diversas comunidades wichí de Salta puedan disponer de agua apta para consumo mediante métodos no contaminantes ni dependientes de combustibles fósiles. Se trata de ofrecer una alternativa a las iniciativas de las autoridades, que proponen el método clásico de instalar bombas sumergidas y usar generadores eléctricos alimentados con motores a combustión (nafta) que contaminan el ambiente (ruidos, humo, olor, etc.). Esta forma de provisión constante de agua resulta complementaria e integradora con otros métodos como es la captación de agua de lluvia, ya que se pueden interconectar ambos sistemas y disponer de agua durante todo el año, más allá de las sequías frecuentes en la zona.

El acceso al agua, en el caso de comunidades originarias que hacen un aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales, resulta estratégico ya que redunda en un cuidado del Bosque Chaqueño, amenazado por la expansión de la frontera agrícola y el cambio climático. A esto se suma la pandemia, que afecta a todos, pero especialmente a las poblaciones más desprotegidas.

- N´TETAXANAXAQUI: Impulsa la construcción de techos recolectores de agua de lluvia, aljibes comunitarios para el almacenamiento del agua y una represa para el aprovechamiento productivo (huertas orgánicas), que beneficiará a familias Qom del Impenetrable chaqueño. También busca la compra de bombas de agua, un tanque de 500 litros y manguera de caño de polietileno para riego.

- Metáfora: Propone la construcción e implementación de un sistema de recolección de agua de lluvia para consumo en la Escuela Primaria E.E.P N° 14 de la localidad de Colonia Aborigen (provincia del Chaco), la escuela rural más importante de la zona, donde se realizan también las formaciones y capacitaciones de los docentes. Además se realizarán talleres para la comunidad educativa, enfocados en la sustentabilidad ambiental y la concientización y sensibilización sobre la problemática del agua, con el objetivo de contribuir a la formación de referentes ambientales en la región.

La población de Colonia Aborigen (10.000 personas en una superficie de 22.000 hectáreas) es una de las mayores comunidades de pueblos originarios de la Argentina) y tiene serios problemas para acceder a agua potable.

- Fundación Humedales: Se trabajará en Laguna Llancanelo, en Mendoza, con una comunidad local del sector denominado “Pozos de Carapacho”, cuya producción ganadera depende exclusivamente de los servicios que presta el humedal y que por diversos factores ha sufrido una degradación tal que hace que el agua dulce permanezca menos tiempo en el sistema. Con acciones de restauración ecológica (obras para el manejo de caudales, retención de sedimentos, recuperación de niveles de base de cursos de agua, etc.) se pretende recuperar al menos unas 100 hectáreas de pastizales de bañado tipo mallinales, cuya función ecológica fundamental es el mantenimiento de agua dulce.

- Fundación Hombre y Hábitat: El primer objetivo del proyecto es recuperar el pozo de agua semisurgente que debía abastecer a las comunidades wichís “Emmanuel” y “Palo Santo” cercanas a la localidad salteña de Apolinario Saravia. El pozo fue construido hace tiempo para brindarle agua a la Escuela N° 4846, pero se encuentra abandonado: la bomba para extraer el agua no funciona desde hace años y el tanque elevado se encuentra a punto de derrumbarse. Se colocará una nueva bomba que funcionará sobre la base de energía solar, se cambiará el tanque cisterna y se  instalará una red de distribución hacia las dos comunidades a través de una cañería de servicio, con al menos una canilla de fácil acceso a cada vivienda. Además, se reestablecerá el abastecimiento de agua en forma directa al establecimiento escolar para facilitar el funcionamiento correcto y permanente de baños y comedor.

El segundo objetivo será utilizar el excedente de agua para favorecer el funcionamiento de la huerta orgánica de la escuela y hacer otra en la comunidad “Palo Santo”, para permitir la alimentación equilibrada de las familias de las comunidades aborígenes que viven en el lugar.

Todos los finalistas deben entregar antes del 23 de noviembre de 2020 el Formulario de Presentación de Proyecto y la documentación respaldatoria que corresponde a la segunda instancia de selección. Luego serán evaluados por el jurado integrado por representantes de la Universidad de San Andrés (UDESA), FVSA y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, quienes en diciembre darán a conocer los dos proyectos que recibirán 800.000 pesos cada uno para concretar su iniciativa.

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