Los vecinos de Villa Soldati cuentan con un nuevo espacio de recreación en el que, además, pueden aprender y obtener verduras para su propio consumo de manera gratuita. Se trata del Paseo Ambiental del Sur (PAS), un espacio público que apunta a promover el cuidado del medio ambiente, el reciclaje y la sustentabilidad.

Impulsado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el PAS está dividido en ocho estaciones temáticas en las que, de la mano de un guía, los visitantes pueden aprender sobre agricultura urbana, biodiversidad y energías renovables. El programa incluye aspectos vinculados al cambio climático, compostaje y producción en viveros; huerta sobre suelo e hidropónica; restauración, biodiversidad y humedales; energía limpia. 

“Esto es una escuela a cielo abierto, un espacio para que los vecinos adquieran conocimientos sobre cómo lograr una vida más sustentable”, resumió a Journey María Eugenia Toral, Gerente de Gestión Urbano Ambiental del Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad. El lugar también brinda la posibilidad de llevarse los productos que crecen allí mismo. Cada semana se cosechan entre 70 y 100 kilos de hortalizas, que los visitantes pueden obtener gratuitamente. Lechuga, remolacha, repollo, cebolla y brócoli son algunos de los vegetales que se plantan en las huertas hidropónicas –no utilizan tierra, sino agua y ciertos nutrientes necesarios– de este paseo urbano.

Por otro lado, el Paseo Ambiental del Sur cuenta con un humedal artificial de 460 m2 que sirve de espejo de agua para las aves de la ciudad y actúa como una especie de esponja que permite regular el flujo del agua subterránea, conservando el nivel freático de los suelos. También ayuda a evitar inundaciones y aporta a la biodiversidad. Además, el humedal artificial cumple un rol pedagógico, que es el de ayudar a que los visitantes puedan reconocerlos y aprendan sobre su rol en los ecosistemas.

“Mediante este circuito pedagógico lo que se consigue es tener un contacto directo con lo natural. Por ejemplo, para los chicos no es frecuente este acceso a la naturaleza: hacer trabajos en una huerta de manera directa, ver los paneles solares de cerca, tocarlos y saber de qué se trata. Para ellos es sumamente importante”, explicó María Eugenia. Y agregó: “También tenemos áreas de compostaje para comprender cómo se utilizan los residuos orgánicos para la generación de abono para las plantas; y un vivero para aprender cómo se pueden mitigar los efectos del cambio climático”.

El campo en la ciudad

“Me llamó mucho la atención la huerta hidropónica. Lo bueno es que el espacio está en plena ciudad. Lo podemos disfrutar tanto los adultos como los chicos, que son los que van a cambiar las cosas. Saqué varias ideas sobre reciclaje para llevarme a mi casa, sobre todo cómo reciclar envases y botellas”, señaló Juan Eduardo González, uno de los visitantes.

“Son espacios vivenciales pensados para difundir conocimientos y para tocar la tierra, las plantas, ver las aves que pasan por el humedal y escuchar. Podemos vivir este espacio con todo el cuerpo y concientizar a la población sobre cómo mitigar los efectos del cambio climático”, describió por su parte Esteban Lanzani, guía del Paseo Ambiental del Sur, quien concluyó: “El objetivo final es motivar cambios en la gente; por ejemplo, que se vayan con ganas de armar su propia huerta en casa”.

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