Días antes de que terminara 2018, el Congreso de la Nación aprobó la creación del Parque Nacional Iberá en la provincia de Corrientes. Se trata de una nueva zona natural protegida, cuyo objetivo es preservar el ecosistema de los humedales y promover proyectos vinculados al ecoturismo que ayuden al desarrollo de las economías locales de manera sustentable.

Hace 400 años, en los extensos y vírgenes pastizales y humedales de los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes, se podían encontrar especies animales como el yaguareté, el tapir, el oso hormiguero, el guacamayo rojo o la nutria gigante, hoy casi extinguidos o en riesgo de extinción. Lograr preservar la fauna y la flora de ese ecosistema seis veces más grande que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no es ni ha sido fácil. Por eso generó tanto entusiasmo entre los amantes de la naturaleza la noticia de que en los últimos días de 2018 el Congreso de la Nación aprobó la creación del Parque Nacional Iberá (PNI), lo que permitirá que esta zona de Corrientes despegue como espacio natural y como un potente destino de turismo sustentable.

Gracias a sus 712.800 hectáreas de humedales, pastizales, malezales y pequeñas selvas, en las que habitan especies únicas, el flamante PNI conforma el mayor parque natural de la Argentina: posee unas 4000 especies de flora y fauna; casi el 30% de las reconocidas en la Argentina. “Un nuevo Parque Nacional es como crear una nueva región en el país, una gran fábrica, un lugar que permite generar crecimiento donde antes no había nuevas posibilidades”, resume a Journey  Sofía Heinonen, bióloga, ambientalista y Directora Ejecutiva de The Conservation Land Trust (CLT), fundación creada por los empresarios y ecologistas Douglas y Kris Tompkins, que desde hace años trabaja por la preservación de la zona.

Sofía sabe muy bien de lo que habla: unas 159 mil hectáreas de las tierras que ahora conforman el nuevo parque nacional fueron donadas al Estado por CLT y la Fundación Flora y Fauna Argentina. Ambas organizaciones adquieren espacios naturales de vital importancia con el objetivo de reestablecer sus ecosistemas. Una vez que lo consiguen, trabajan con las autoridades locales y/o nacionales y entregan los terrenos al Estado, que debe garantizar su conservación.

“La ley de Parques Naturales es muy fuerte, tiene más de 100 años. Argentina tiene un modelo parecido al de Estados Unidos, donde se hace hincapié en el uso público, en la interpretación científica de la naturaleza para manejar los territorios, para preservar los ecosistemas. Por eso decidimos donar las tierras al Estado con el fin de que se conviertan en un Parque Nacional”, cuenta Sofía.

En la actualidad, el país cuenta con cerca de 40 parques nacionales; la responsabilidad del Estado de cuidarlos está acompañada de una mayor conciencia de la sociedad. “Hay una gran presión social. En el caso del PNI, la provincia de Corrientes actuará como auditor y cede jurisdicción con la condición de que el Estado sea un buen administrador”, apuntó la Directora Ejecutiva de CLT.

El Parque Nacional Iberá forma parte del gran Corredor Ecoturístico del Norte, que conecta el Parque Nacional El Impenetrable (Chaco), la Reserva Bañado de la Estrella (Formosa) y el Parque Nacional Iguazú (Misiones); promoviendo el desarrollo eco-turístico y generando un nuevo modelo económico en toda la región.

Una de las metas del nuevo parque nacional es cuidar la fauna autóctona y acentuar las tareas de reintroducción de especies extinguidas o rewilding. (Crédito: Astrid Sanguinetti). 

Rewilding y ecoturismo

El Parque Nacional Iberá y el resto del territorio que conforman los esteros son de una gran riqueza acuífera, la que a su vez permite la recuperación de la biodiversidad.

Con la puesta en marcha del nuevo espacio natural protegido, la idea es acentuar las tareas de reintroducción de especies extinguidas en la zona (o rewilding), gracias a alianzas con otros países y zoológicos. “A nivel de la biodiversidad, los pastizales son de gran importancia para la vida de muchas especies que hoy están amenazadas en la Argentina debido a la agricultura. En el Iberá, los pastizales que quedan están en buen estado y son los últimos lugares donde esas especies sobreviven. Si no hubiésemos comprado esas tierras para donarlas a Parques Nacionales, se hubieran usado para ganadería o para plantar arroz. Al evitar eso, se recuperaron en número poblaciones animales que solamente quedaban allí”, señala la bióloga.

Más allá de su riqueza como gran espacio natural, el Parque Nacional Iberá nace con un mandato social y económico muy importante para los 200.000 habitantes de la zona: permitir su desarrollo sustentable. “El Iberá está en el centro de la provincia de Corrientes y hasta hace poco toda la actividad comercial se daba por el río Uruguay o a través del Paraná. El turismo se ubica en el centro, donde el ecosistema y el paisaje fueron menos presionados y amenazados por la economía tradicional, lo que permite que hoy sea el mejor lugar agreste para hacer turismo. Se revirtieron las oportunidades económicas”, explica la bióloga para resaltar la importancia del turismo en parques naturales como motor de una economía sustentable. “En cuanto al PBI, el turismo está a la altura del petróleo, el gas y la soja. Y el ‘turismo de naturaleza’ representa un tercio de los 15.000 millones de dólares que ingresaron a la Argentina durante 2017”, agrega. Se estima que en la próxima década el Parque Nacional Iberá recibirá más de 100.000 visitantes al año. Una meca verde que ahora podrá crecer de manera sustentable.

A nivel de la biodiversidad, los pastizales de los Esteros del Iberá tienen gran importancia. Estaban amenazados por la ganadería y los arrozales. (Crédito: CLT)

 

Si querés leer sobre el proyecto de turismo sustentable en los Esteros del Iberá que ganó el Concurso de Agua 2017 leé esta nota