Recoger botellas de PET, triturarlas y mezclarlas con cemento para hacer ladrillos ecológicos. Esa es la receta básica con la que tres jóvenes cordobeses sorprendieron a Google y a un jurado compuesto por personalidades tan diversas como la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, la cantante Shakira y el actor mexicano Diego Luna. Más que los ladrillos en sí, la clave para ganar los U$S 250.000 del primer premio de la final regional del Desafío Google.org 2017, que reconoce ideas de innovación social de toda Latinoamérica, fue su proyecto para replicar ese conocimiento en cualquier parte. ¿El final soñado? Construir casas para personas sin techo.

“Nuestro fin es social. Trabajamos en red con entes gubernamentales, privados y empresas para que los ladrillos lleguen sin costo a quienes los necesiten”, explica Leandro Lima a Journey, durante una recorrida por la pequeña planta de ladrillos improvisada en una vieja caballería de la estancia de su familia en las afueras de Alta Gracia, provincia de Córdoba. En 2014, él y sus amigos Leandro Míguez y Fabián Saieg crearon la Fundación EcoInclusión para darle forma a la iniciativa. Ahora, con la totalidad del dinero obtenido por el premio de Google (al monto regional hay que sumarle U$S 350 mil que ya habían obtenido en la final Argentina), van a “profesionalizar” la planta y comprar las máquinas necesarias para mejorar los tiempos de producción.

“El jurado resaltó que fuésemos los más jóvenes del certamen –tenemos 27 y 28 años–, y que buscáramos trabajar en red y empoderar a otras asociaciones que quieran hacer lo mismo”, explica el emprendedor, que insiste en que el proyecto apunta a replicar el trabajo de EcoInclusión en otras zonas del país.

El origen de la idea

Fue su amigo Fabián Saieg quien en 2014 encendió la llama de la curiosidad. “Por su trabajo en Desarrollo Social, Fabián visitó una casa y quedó impresionado porque era de nylon. Las paredes se movían y los días de lluvia era como estar afuera”, recuerda Leandro. En ese momento los tres amigos se propusieron encontrar una manera para ayudar a los 3 millones de argentinos que no cuentan con una vivienda digna. Y como si fuera una señal de lo que vendría, hallaron la respuesta a su inquietud en Google. 

Buceando en el buscador más famoso, el trío de Alta Gracia encontró que en el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE), que depende del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), se habían desarrollado ladrillos con PET triturado y apenas una sexta parte de cemento. Se contactaron con los especialistas y allí los capacitaron para producir los bloques, que son más anchos y más altos que un ladrillo tradicional y tienen el doble de aislación térmica.  

El proceso de producción de los ecoladrillos es sencillo. Primero se trituran los envases en un molino de plástico para despojarlos de su forma de botella. Luego se mezcla la “arenilla” resultante con cemento y, por último, se introduce esa preparación en moldes para su posterior prensado. Con la máquina que comprarán gracias al dinero del premio se podrán triturar 150 kilos de plástico por hora en lugar de los 15 kilos actuales. El objetivo es llegar a fabricar 700 ladrillos al día. Cada uno de ellos contiene el equivalente a 20 botellas de 1,5 litros.

Mientras sujeta uno de los ladrillos recién elaborados en su planta con vista a las sierras, Leandro relata que en el corto plazo planean construir seis casas prototipo, además de levantar las instalaciones para una escuela de fútbol y una biblioteca popular en Alta Gracia. Y enfatiza que los ladrillos tienen certificado de aptitud térmica contra sismos y contra el fuego. “Sus características finales serán las mismas que las de una pared de yeso”, recalca.

Otro proyecto que ya tienen confirmado es la construcción de una garita con ladrillos ecológicos en la parada del colectivo que traslada a los trabajadores de Coca-Cola Andina de Córdoba hasta la planta. La Compañía aportó los $350 mil iniciales para concretar la creación  de EcoInclusión, luego de que los jóvenes presentaran en 2014 su iniciativa al Programa Emprende INNdustria, del Gobierno de la Provincia. “Nos enorgullece que una empresa así se preocupe con lo que queda de su producto, que son los envases”.

De sus días en la capital mexicana para la participación en la final regional del Desafío Google.org, Leandro recuerda la emoción por compartir una cena junto a la activista guatemalteca Rigoberta Menchú y la vicepresidenta de Google, Jacqueline Fuller, mujeres a las que admira. No pudo conocer a otros miembros del jurado, como el actor mexicano Diego Luna o la artista colombiana Shakira, quienes votaron a distancia. “Nos quedamos con las ganas de saber si Shakira votó por nosotros o no”, se ríe Leandro, sacando de la galera su humor cordobés. Y vuelve a ponerse serio para el final: “Estamos contentos porque logramos transformar aquello que normalmente termina en la basura en materia prima. Ves las torres de ladrillos y te das cuenta de que es algo constructivo, algo que tiene un objetivo”.

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