La moda y la reutilización de materiales son dos de las pasiones del diseñador argentino José Otero. Tanto es así, que un día decidió unirlas. La creativa alianza dio como resultado elegantes corbatas, corbatines y moños, confeccionados a mano con un material tan noble como extravagante: latas. Desde el principio, Coca-Cola fue una constante en ese estilo personal único logrado por José, quien viste a celebridades como el artista estadounidense Jeff Koons, el fotógrafo Mario Testino o el influyente Jim Nelson, editor de la edición americana de la revista GQ.

Todo comenzó 22 años atrás cuando, inspirado por Andy Warhol, su gran referente, José creó su primera corbata de aluminio para el casamiento de un familiar. Corría el año 1995 y utilizó para esa prenda la tradicional lata roja de Coca-Cola, que le aporta “potencia pop y destaque vivaz”, según define José. “Llamé más la atención que los propios novios. No sé si fue lo ideal, quedó un poco incorrecto. Todos me decían el hombre de la corbata de lata”, recuerda hoy con una sonrisa.




Diseño único y con mensaje

José explica que le gusta utilizar el aluminio porque es un material “maleable”, que le permite trabajar a su gusto. Para cada pieza usa entre dos y tres cuerpos de latas y una tapa como remate para la prenda. Si bien desecha las bases, resalta que destina algunas de ellas para crear panderetas y sonajeros para niños.

La sustentabilidad está en el origen de las creaciones del diseñador que, durante la entrevista, viste un saco que él mismo confeccionó con materiales reutilizados, acompañado por un coqueto corbatín de Coca-Cola. “Mi marca nació con un espíritu sustentable y de reciclaje”, asegura, mientras muestra que el logotipo de su firma, José Otero Neckwear, es el famoso triángulo de reciclaje universal con una corbata en el centro.

Su inquietud por fusionar moda y reutilización fue “innata”, enfatiza. Es que José reciclaba antes de saber qué significaba esa palabra: donde el resto de los chicos veía basura, el veía un tesoro, un diamante entre el carbón. Por eso, insiste en aclarar que siempre utiliza latas de descarte. En eso radica también su compromiso con el medio ambiente.

Además de fabricar las corbatas, José dedica parte de su tiempo a dar clases de reciclaje y sustentabilidad en escuelas, para transmitir a los niños su pasión y un mensaje claro: “En la separación de residuos radica el origen de todas las posibilidades de reutilización”, explica.

Sus creaciones se venden en ciudades como Nueva York, Madrid y Bilbao, lugares en los que presentó diversas muestras. Recuerda que durante uno de sus viajes a Nueva York visitó la peluquería de un amigo y a uno de los clientes le encantó la corbata de Coca-Cola que llevaba puesta. El hombre le preguntó si tenía otras y José no dudó en ir hasta su departamento a buscar sus creaciones. Le vendió varias y ese éxito inesperado lo motivó a organizar su primera muestra en la Gran Manzana.

Con orgullo, José cuenta que la modista Agatha Ruiz de la Prada fue la última personalidad a la que cautivó: en noviembre, la española participó en un evento en Buenos Aires y le llamó la atención el moño a partir de una lata de Fanta que vestía un amigo de Otero. Entonces, preguntó por el diseñador. “Me gusta ver cómo a lo largo del tiempo un objeto tan singular también puede captar la atención de gente que uno nunca se imaginaría. Aquí me ha sorprendido Lalo Mir, por ejemplo, que me contactó por mis diseños”.

Aunque disfruta del reconocimiento, José quiere dejar en claro la verdadera razón de ser de su arte: “Como la corbata se sitúa en un punto focal, visible y clave del cuerpo, para mí es el accesorio ideal para llevar el reciclaje grabado en el pecho”.

 

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