En lugar de asustarse por la crisis, en la cooperativa Creando Conciencia decidieron duplicar la apuesta: con buenas ideas, protocolos sanitarios estrictos y el apoyo de la comunidad, lograron ganarle a la pandemia.

Pasaron apenas 16 meses desde la última visita de Journey a Creando Conciencia, la cooperativa de reciclaje ubicada en la localidad de Benavídez, y su crecimiento es notable:  el espacio de trabajo duplicó su tamaño y ahora ocupa dos enormes galpones de 1.700 metros cuadrados. “En medio de la pandemia pudimos inaugurar nuestro polo productivo, donde aprovechamos plásticos que hoy no son fáciles de reinsertar en el mercado, como las botellas de lavandina o el telgopor, y los procesamos para usarlos como materia prima”, señala Noelia Segovia, Presidenta de la organización, que cuenta entusiasmada que así lograron avanzar con la línea de útiles escolares que están a punto de lanzar.

La nueva propuesta comercial se suma a la variedad de productos de madera plástica que ya fabricaban (bancos de jardín, macetas, huerteras o listones para preparar decks) 100% realizados con PET y otros materiales reciclados, cuya producción también aumentó. A contramano con lo que sucede este año en materia productiva en el país, la demanda y el crecimiento del esquema circular de la cooperativa generó una tendencia virtuosa que les permitió sumar, en estos meses de pandemia, ocho nuevos puestos de trabajo y ampliar su plantilla a 57 personas. Así, con sus propios camiones, pudieron seguir recolectando residuos de diversos lugares, como el Punto Reciclo ubicado en un hipermercado de San Fernando gracias a la alianza de UnidadCom y Coca-Cola Argentina. “Detrás de cada socio hay una historia. Poder darles una oportunidad laboral tal vez implica que puedan terminar su casa, o completar el colegio secundario”, subraya Noelia.

A diferencia de lo que pasó a nivel general con el sector de los recicladores urbanos durante los meses de cuarentena, en Creando Conciencia el contexto los impulsó a ir por más. “Paramos solamente un día para ver cómo nos organizábamos, y después nunca más”, precisa Vanesa Flores, socia de la cooperativa desde hace casi tres años y encargada de planificar cada jornada laboral: es ella quien abre las puertas del predio a las 5:15 de la madrugada (45 minutos antes de la llegada del resto de sus compañeros), define los roles del día y se ocupa de que todo esté en orden.

Desde marzo, explica Vanesa, lo esencial pasa por los protocolos sanitarios para que los integrantes de la cooperativa trabajen de manera segura: se les toma la temperatura cada día al ingresar, los puestos de trabajo contemplan distanciamiento social, el lavado de manos es frecuente y nadie realiza ninguna tarea sin barbijo ni doble guante de látex. Y en lo que respecta a los residuos, para minimizar los riesgos de permanencia del virus todas las bolsas son rociadas con desinfectante cuando ingresan a la planta y recién son manipuladas por el equipo de la cooperativa como mínimo 24 horas después.

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Creando Conciencia procesa unas 9 toneladas de residuos por día, de los cuales el 85% se recicla con éxito.


“Todos entendemos lo que estamos haciendo, así que cuidarnos es algo natural, que no tenemos que forzar. En lo personal eso me hace trabajar mucho más tranquila”, aclara Vanesa, que destaca que los vecinos –tanto quienes envían sus reciclables a través del sistema de recolección de la cooperativa como aquellos que se acercan hasta la planta para dejarlos personalmente– colaboran para que su tarea sea más fácil.

Noelia aprovecha para resaltar el apoyo que recibieron de parte de toda la comunidad, algo que los emociona porque, según dice, es una manera de darse cuenta que se valora lo que hacen. “Desde que comenzó la pandemia hemos recibido muchos mensajes de vecinos que realmente están comprometidos y se sienten a la par nuestra”, describe. Y aporta ejemplos de cosas que les llegan a diario: cajas de pizza “intervenidas” por niños con dibujos de agradecimiento y bolsas con inscripciones que tienen desde palabras de aliento hasta el aviso de que su contenido ya fue previamente desinfectado.

Los buenos resultados y la certeza de que su trabajo hace la diferencia invitan a Noelia, sobre el cierre de la visita de Journey, a rememorar los primeros días de la cooperativa, allá por 2006: “Yo tenía 18 años y éramos nada más que seis personas. Me llena de orgullo ver dónde estamos hoy, que tengamos tantos proyectos, que apadrinemos a 10 comedores de la zona”, reflexiona, y pone el foco sobre el valor integral de la propuesta: “La historia comienza cuando uno saca la basura. No es que pasa el recolector y la bolsa desaparece: es allí cuando comienza un verdadero proceso de puesta en valor, que es tanto de inclusión social como de cuidado del ambiente”.

Si querés conocer cómo trabaja Ecopek, la planta de reciclaje a la que Creando Conciencia le vende gran parte de su material leé esta nota.