Noelia Segovia comienza sus días muy temprano, con la luz del alba. Las primeras horas se las dedica a sus tres hijos (de 4, 6 y 11 años) y luego se prepara para ir a trabajar. Tenía apenas 18 años cuando comenzó a realizar tareas en la cooperativa que hoy, a los 31, preside y siente como su segundo hogar. Al llegar al galpón ubicado en la localidad de Benavídez se ocupa de saludar a cada uno de los socios, dar una mano en donde haga falta y atender la gestión y los proyectos en marcha. “Somos una gran familia, tiramos todos para el mismo lado”, señala a Journey.

La cooperativa “Creando conciencia” surgió como respuesta al problema de la informalidad laboral de los por entonces llamados “cartoneros”, en la actualidad considerados recuperadores urbanos. El objetivo era que dejaran de recorrer las calles en busca de desechos y lograran tener un trabajo formal, con condiciones de seguridad e higiene adecuadas. Al mismo tiempo, la iniciativa buscaba reciclar las toneladas de residuos que se generaban en la zona, como una manera de hacer realidad el principio de la economía circular.

“La basura es un gran problema, pero nosotros ya no lo vemos así porque le buscamos una solución”, afirma Noelia. Ella recién había terminado la escuela secundaria cuando surgió el proyecto de la cooperativa, por eso se emociona cuando piensa en todo lo conseguido en este tiempo y sueña con mucho más.

“Cuando comenzamos éramos seis socios, ahora somos 48. Es increíble lo que logramos: empezamos con una idea escrita en un papel y conseguimos alquilar este lugar que tenía un galponcito”, recuerda la mujer que en abril fue elegida como presidenta plena de la cooperativa en la asamblea de socios. En aquel entonces en el terreno se acumulaban montañas de basura al aire libre porque eran muy pocos para procesarlo. “Primero fue desgastante, a veces tuvimos que resignar nuestros retiros (sueldos) e incluso aportar dinero, pero todo valía la pena porque sabíamos que iba a tener buenos resultados”, resalta Noelia. No estaban equivocados: en diciembre de 2018 lograron comprar el terreno con fondos propios.

“Creando Conciencia” cuenta hoy con una planta de procesamiento en un galpón de 1.500 metros cuadrados, cuya construcción la financiaron ellos mismos. Allí se tratan entre siete y nueve toneladas diarias de residuos reciclables. También dispone de modernos camiones –comprados con fondos propios y por medio de créditos– con los  que recolectan los desechos en los Puntos Reciclo distribuidos en diversos supermercados y barrios privados de la zona norte del conurbano bonaerense. Si bien se trabaja con basura o material de descarte, el lugar luce limpio y sin olores.

El 60% de los trabajadores de la cooperativa son mujeres; la gran mayoría de ellas, sostén de hogar. Hace pocos días se firmó un convenio con el municipio de Tigre para procesar gratuitamente los residuos reciclables que recolecta la municipalidad, vender el material procesado y utilizan los fondos para crear nuevos puestos de trabajo. “Generamos fuentes de empleo para personas que no suelen tener recursos para entrar en el mercado laboral formal y acá pueden crecer. Un recolector que empezó corriendo detrás de los camiones, por ejemplo, hoy es chofer y tiene registro profesional. Les damos todas las herramientas para que si encuentran algo mejor puedan seguir adelante”, destaca Noelia.

Respecto de la logística cotidiana, los encargados comienzan temprano con la recolección de los desechos en los Puntos Reciclo y los trasladan al galpón. Una vez allí, los compañeros de Noelia ponen manos a la obra: pesan los bolsones con el material reciclable y los colocan en una cinta de clasificación. A mano y con ojo de águila separan y clasifican 30 materiales distintos para minimizar el descarte. Botellas PET divididas por color, envases tetra pack, cartón y hasta empaques de desodorantes, ya que cuentan con un equipo especial para descontaminarlos y poder reciclar el aluminio. Luego, los diferentes materiales pasan por una prensa compactadora que permite armar los fardos, que serán enviados a las empresas recicladoras.

“Creando Conciencia” cuenta con la certificación del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) de Buenos Aires y como destino sustentable garantiza la trazabilidad de todos los residuos que llegan a su planta para el reciclaje. Esto le permitió firmar acuerdos con barrios privados, empresas, organizaciones y el municipio de Tigre. También brinda capacitación sobre la importancia de separar los residuos en origen a vecinos y alumnos de todos los niveles escolares y, desde hace un año y medio, fabrica muebles de exterior producidos 100% con material reciclado. “Creando conciencia” es una demostración clara de que reciclaje, inclusión social, sustentabilidad y diseño pueden ir de la mano.

Si querés conocer la historia de la cooperativa Los Carreros, de Córdoba, leé esta nota.