Gustavo Gamarra se acuerda de ese lunes 19 de octubre como si hubiese sido ayer. Hombre de rutinas, a las 7:00 en punto llegó a la planta de transferencia de la localidad bonaerense de General Madariaga y se dispuso, como cada día, a clasificar minuciosamente los residuos sólidos urbanos que llegaban de todo el Partido. Pero fue cuestión de minutos para que se diera cuenta que algo había cambiado: sentado en su amplia mesa de trabajo, empezó a notar que no paraban de ingresar bolsas y más bolsas al predio de Colón y Buenos Aires. A tal punto que el volumen de pronto se le volvió inmanejable, algo que nunca antes había pasado. “Sabía que iban a implementar un nuevo sistema, pero no esperaba que funcionara tan bien. Y menos que menos tan rápido”, asegura.

Gustavo hace referencia al uso de Greener, una aplicación para celulares desarrollada por jóvenes argentinos, que marcó un antes y un después para Madariaga: la aceptación de la gente fue tan inmediata y masiva que en apenas cuatro meses se pasó a recolectar siete veces más materiales reciclables que antes. El éxito de la app, que es gratuita e invita a los vecinos a notificar que tienen residuos listos para ser retirados de sus domicilios, motivó al municipio a reestructurar rápidamente el sistema, y una de las primeras medidas que se tomaron fue sumarle dos nuevos compañeros de trabajo a Gustavo. “Antes estaba solo, pero ahora es imposible. ¡Me tendría que poner tentáculos, como un pulpo!”, bromea.

Este aumento de la participación ciudadana también modificó la logística de recolección: para el recorrido por el centro de la ciudad se reemplazó la tradicional camioneta por un camión. “Hago hasta cinco viajes hacia la planta; siempre con la carga completa”, relata Darío Roldán, el conductor del vehículo, cuyo momento preferido de la semana es cuando le toca pasar por su propia casa, en el barrio Belgrano: allí, sus tres hijos lo esperan con las bolsas verdes que reservaron especialmente para él.

Un lugar en la comunidad

Para incentivar a los madariaguenses a participar en el nuevo programa de reciclaje, el municipio incorporó un sistema de puntos por cada bolsa de reciclables declarada en la aplicación, lo que permite acceder a beneficios como órdenes de compra, ecobolsas y composteras. Coca-Cola Argentina participa de la iniciativa junto a UnidadCom en el marco de su ambicioso programa global Un Mundo sin Residuos, con el que se comprometió a recuperar y reciclar el equivalente al 100% del plástico que pone en el mercado para 2030.

Los premios se entregan en la propia planta de transferencia, con el objetivo de que los vecinos puedan, de paso, conocer cómo clasifican los residuos que se tomaron el trabajo de separar. “No estábamos acostumbrados a recibir gente y ahora vienen hasta los días de lluvia. Y no pasa solamente por los puntos y los beneficios: muchos se acercan exclusivamente para traer sus bolsas verdes”, explica Lucía Frondizi, empleada administrativa de la planta. Y agrega: “Tengo amigos y familiares que me confesaron que no sabían que en Madariaga teníamos una planta de este tipo. Se enteraron gracias a la aplicación”, revela.

Los lunes, que es cuando salen a buscar los reciclables por el centro de la ciudad, en lugar de su tradicional camioneta tienen que usar un camión.

Desde que se implementó la prueba piloto con Greener, la planta comenzó a integrarse a la comunidad, y así se visibilizó tanto la importancia de separar en origen como el trabajo que luego hacen personas como Lucía, Darío o el propio Gustavo, quien a la hora de definirse asegura ser un apasionado de lo suyo: “Cuando uno disfruta de sus tareas no puede decir que está trabajando. Y yo amo el reciclado con todo mi corazón”.

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