En el campus de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) funciona el laboratorio del Centro de Estudios de Ingeniería de Residuos Sólidos (CEIRS), un espacio pequeño pero que atesora grandes proyectos; entre ellos, el de incorporar plástico triturado a paneles de cemento para la construcción de viviendas prefabricadas, como una manera de ofrecer una alternativa de bajo costo para implementar en proyectos sociales. El desafío es aprovechar una materia prima que está al alcance de todos y que, de otra manera, terminaría en un relleno sanitario.

El desarrollo de la idea comenzó en 2017, a partir de la consulta de una empresa constructora local, y se transformó rápidamente en un proyecto clave del CEIRS, al punto de que durante la última edición de las XV Jornadas Argentina Sustentable, sus responsables presentaron la iniciativa en el marco de la charla “Aplicación de residuos plásticos en elementos de construcción”.

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La mezcla de los paneles contiene cemento y plástico triturado por hasta un 5% de su peso, lo que  mejora las propiedades térmicas y mecánicas del producto final.


Cada panel fabricado por el equipo que lidera Irma Mercante, docente e investigadora de la UNCuyo, consiste en una mezcla que contiene cemento y plástico triturado por hasta un 5% de su peso. Por sus bondades y su abundante disponibilidad debido a su extendido uso en envases, el PET es uno de los preferidos por los científicos del CEIRS, pero también utilizan otros plásticos, como el de las tapitas y etiquetas.

“No sólo nos enfocamos en la parte técnica, sino que además hacemos una evaluación económica y ambiental del producto. Todavía es un trabajo que está en progreso, pero estoy convencida de que el plástico en la construcción tiene muchísimo potencial”, aseguró a Journey la ingeniera industrial Clarisa Alejandrino, que está realizando su doctorado en el CEIRS.

En la actualidad son 12 las personas que integran el CEIRS, entre ellas docentes, investigadores y graduados de carreras tan disímiles como Química, Economía e Ingeniería Industrial y Civil; también participan estudiantes que realizan aquí sus primeros pasos profesionales.

“La idea, ante todo, es formar personas. Queremos transmitir todo lo que vamos aprendiendo para que luego los más jóvenes continúen el camino. Mi mayor motivación siempre fue la de encontrar respuestas a los miles de problemas que, desde la ingeniería, vemos en los residuos”, explicó Irma Mercante, ingeniera civil y Coordinadora del CEIRS.

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Liderado por Irma Mercante (camisa), el equipo multidisciplinario del CEIRS está integrado por 12 personas.

 

Con resultados comparables a los que ofrecen los ecobloques que promueven desde la Facultad de Arquitectura de la UBA y que ya fueron adoptados por cooperativas que los producen a pequeña escala, la iniciativa de los investigadores mendocinos busca recuperar un material de bajo costo, que mejora las propiedades térmicas y mecánicas del producto final. Por ahora se encuentra en una fase experimental, pero la idea es poder llegar a escala industrial. “Para reafirmar los resultados de nuestros ensayos necesitamos el plástico residual para poder producir”, destacó Irma; por eso, “es fundamental organizarse y contar, por ejemplo, con políticas públicas orientadas al reciclaje”.

Si querés ver el proceso que llevó a la construcción de la primera casa a base de botellas de PET del país en la localidad mendocina de Junín, hacé click acá