Enmarcado en el idílico paisaje de las sierras cordobesas, en la localidad de Salsipuedes, un pequeño taller hace realidad un proyecto innovador. Allí se fabrican ecoladrillos a partir de envases de PET, material con el que ya se construyó la primera casa-prototipo de una iniciativa prometedora: convertir residuos en soluciones habitacionales sustentables. Su mentor, Lucas Recalde, está convencido de que así se puede resolver un problema global, de carácter tanto ambiental como social.

Mientras sostiene uno de los bastidores con botellas compactadas que luego formarán parte de sus construcciones, Lucas cuenta a Journey que se topó con la idea cuatro años atrás. Entonces, este cordobés de 42 años caminaba por un basural local cuando, literalmente, se chocó con una montaña de botellas de plástico vacías. Enseguida se dio cuenta de que a sus pies tenía mucho más que desechos.

Emprendedor sin respiro, tras esa revelación inicial pensó en grande y el resultado fue Tres Construcciones, que se maneja con la lógica de una empresa B y que, como su nombre lo indica, busca tener un triple impacto. “Ambiental, en tanto reutilizamos materiales que de otra manera serían residuos; social, porque creamos empleo para personas en situación de vulnerabilidad; y económica, ya que generamos un plan de negocios a través de microfranquicias que permiten obtener un producto de alta demanda”, explica Lucas, entre los bolsones y fardos con botellas ya compactadas que se acumulan en su planta ubicada en un rincón de la Estancia El Rosal, muy conocida en la zona por sus propuestas de agroturismo. Luego informa que allí tienen capacidad para producir dos casas al mes, a la mitad del costo de un hogar tradicional. “Una solución potencial para el déficit habitacional del país, que afecta a unos 3,5 millones de personas”, se entusiasma.

La visión que tuvo Lucas aquel día en el vertedero se concretó gracias a la intervención de Coca-Cola Andina Argentina, la embotelladora de la Compañía en Córdoba y en otras 11 provincias del centro y del sur el país, además del oeste de la provincia de Buenos Aires. Coca-Cola Andina Argentina dio apoyo y financiación a Tres Construcciones a través del Programa Emprende INNdustria, del Gobierno de la Provincia de Córdoba. Así se transformó en la empresa madrina de la iniciativa. “Sin su aporte no hubiéramos podido hacer la casa prototipo; nos ayudaron en todo el desarrollo tecnológico”, subraya.

Enrique Pérez Estévez, Gerente de Asuntos Institucionales y Comunicación de Coca-Cola Andina Argentina, resalta el gran aporte de Tres Construcciones: “Hacer viviendas con envases de PET es una alternativa espectacular porque cierra el círculo del reciclaje”. La conexión con Coca-Cola no acaba ahí, ya que la mayoría de botellas que llegan a manos de Lucas lo hacen desde la cooperativa cordobesa “Los Carreros”, con la que la Compañía también colabora.

Mirar al futuro

Si bien la iniciativa recién empieza, ya puede celebrar sus primeros logros. A pocos kilómetros de la estancia familiar de Lucas está la casa-prototipo en la que, desde julio, viven Federico Brunas y su familia. Después de 10 años de casados, Federico y su mujer, Daniela, buscaban un hogar que se adaptase sus necesidades y a las de sus hijos Renata, Lorenzo y Juan Ignacio, que ahora crecerán en una casa de dos plantas que, a simple vista, luce como cualquier otra. Sin embargo, es muy diferente: “Todo el interior de las paredes está hecho con bastidores de botellas de plástico y otros residuos”, revela Federico, un apasionado de la construcción que es pieza fundamental de Tres Construcciones.  

Desde hace nueve años, él y Lucas tienen una relación tanto de amistad como profesional. Federico se declara inventor y, sin ir más lejos, fue quien fabricó las máquinas que utiliza el equipo de Lucas para ensamblar los bloques de botellas. Además, construyó la casa –inspirada en el concepto alemán de passive house, que promueve viviendas de bajo consumo– con sus propias manos. Mientras toca las paredes para demostrar su resistencia, destaca la buena climatización: sin aire acondicionado ni calefactor, la vivienda permanece fresca en verano y templada en invierno debido a la bioclimática que proporcionan las propiedades del PET y la orientación y disposición de las ventanas. Recuerda un día especialmente frío en el que hacía -6°C en el exterior pero en el segundo piso, donde están las habitaciones, la temperatura era de 18º. Otro dato interesante: mientras que antes pagaban unos $300 pesos de luz al mes y ahora abonan entre $50 y $75. 

Por el trabajo que realizan en la planta de Lucas, se podría pensar que él, Federico y sus colaboradores son magos, ya que sus procesos generan un verdadero cambio de industria: al lugar entran botellas provenientes del recupero y el reciclado, y de allí salen materiales de la construcción. Lucas sabe que podrían aportar soluciones sustentables para uno de los problemas más importantes que afronta cualquier país, y sueña con que sus construcciones traspasen las fronteras argentinas. “Quiero que se levanten en todas partes del mundo”, afirma con ambición.

Tras haber completado el prototipo con éxito, el siguiente paso de la empresa es levantar 11 construcciones, entre los que habrá casas y fábricas, tarea para la que ya están trabajando Lucas y sus cuatro empleados, quienes provienen de un programa para reinsertar socialmente a jóvenes con problemas de adicción al paco, que lleva adelante el reconocido cura local Mariano Oberlín. Claramente, una apuesta al futuro y una verdadera empresa social.

Si querés saber más sobre las iniciativas de Coca-Cola para fomentar el reciclaje, hacé click acá.