La 35ª Maratón de Buenos Aires fue un éxito en muchos sentidos: por la convocatoria, por las marcas que se lograron y, también, desde el punto de vista sustentable: un trabajo silencioso pero intenso permitió recuperar más de 120 kilos de botellas de plástico.

Al igual que el trazado del circuito, que se inició y finalizó en un mismo punto de la avenida Figueroa Alcorta, la correcta disposición de los residuos también apostó a la circularidad: se trató de una cadena que contó entre sus eslabones a Coca-Cola, que instaló 900 cestos de reciclables a lo largo de todo el trayecto. De esta manera, los 10.396 participantes de la carrera más convocante de Sudamérica pudieron descartar las botellas de Powerade, hidratador oficial de la carrera, y de Bonaqua, el agua de la Compañía Coca-Cola, en el lugar indicado. Luego, el staff de la organización de los 42K se encargó de recolectar el resto de los materiales y los depositó en dos lugares diferentes, listos para que la cooperativa de reciclaje El Ceibo diera el toque final: retiró y llevó todo lo recuperado hacia su propio espacio de procesamiento, el Centro Verde de Autopista Illia y Salguero, para su posterior reciclado.

“A lo largo de nuestra historia participamos de muchos eventos masivos, pero nunca en uno tan bien organizado como éste”, aseguró a Journey la Presidenta de la cooperativa, Cristina Lescano. Ese trabajo mancomunado, sostuvo, dio como resultado un flujo muy eficiente: solamente debieron recurrir a tres de sus 220 trabajadores para recolectar el material y luego, ya en el predio que coordinan, incluso se ahorraron muchos pasos del tratamiento que realizan de manera habitual. “La separación fue perfecta: recibimos el plástico limpio, sin latas ni papeles, así que pudimos llevarlo directamente a la máquina enfardadora”, detalló Cristina.

Con más de 30 años de experiencia, El Ceibo es una de las 12 cooperativas de recuperadores urbanos que forman parte del sistema formal de la Ciudad de Buenos Aires. Y si bien administran un volumen diario de 24 toneladas de material reciclable, lo cierto es que actividades de gran convocatoria como la Maratón les siguen representando un gran desafío. “Participa mucha gente y en líneas generales todavía hace falta mayor concientización. Durante los 42K pudimos recuperar mucho material y eso también habla del compromiso de los corredores, pero todavía nos falta recorrer un largo camino”, aseguró Cristina.

La apuesta y el trabajo de Coca-Cola para reciclar las botellas que ofreció a los corredores en los 15 puntos de hidratación está en línea con Un Mundo sin Residuos, el compromiso global de la Compañía mediante el cual aspira recuperar para 2030 el equivalente al 100% de los empaques que pone en el mercado.

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