A pocos metros de la Autovía 2, en El Pato, la localidad más austral del partido bonaerense de Berazategui, la Escuela Primaria N° 56 vive un día de fiesta muy particular: acaban de estrenar dos filtros potabilizadores de agua. La novedad cambiará la vida de 950 niños que asisten en dos turnos al establecimiento, donde cada día reciben desayuno y merienda y, en algunos casos, también el almuerzo.

La iniciativa forma parte “Escuelas activas”, un programa que lleva adelante Proyecto Agua Segura (PAS) en alianza con Coca-Cola de Argentina, sus socios embotelladores (en este caso, Reginald Lee) y la Fundación Hábitat y Desarrollo, con el apoyo de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. El objetivo es darle acceso a agua de calidad a los centros educativos, y ya llegó a más de 60 instituciones de las provincias de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Formosa y Salta.

En el caso de esta escuela, el impacto positivo será contundente porque el agua que hasta ahora bebían los niños provenía de una combinación del servicio de red con el de dos pozos, una realidad que no es ajena a la que se presenta en el resto de la localidad. Según datos municipales, sólo el 50% de los hogares de El Pato está conectado al servicio de agua corriente; el resto accede a través de perforaciones, algunas con mayor profundidad que otras, lo que aumenta el riesgo de obtener un recurso no apto para el consumo humano.

Una parte del todo

Además del acceso al agua, “Escuelas activas” también fomenta el intercambio educativo con los niños, reforzando los hábitos de higiene y ofreciendo información didáctica sobre el agua como recurso, su importancia y el valor de cuidarla. Por eso participaron de su implementación alrededor de 60 alumnos de tercer grado del turno mañana, que se convirtieron en “Embajadores del agua” y ahora tendrán la responsabilidad de contarles lo aprendido al resto de sus compañeros de la escuela: el objetivo es que todos entiendan la importancia de beber siempre agua segura y que aprendan a usar y cuidar los filtros recién llegados.


Ansiosos por conocer la propuesta, los niños recibieron a los representantes de PAS y siguieron las consignas al pie de la letra. Primero en el aula, donde les contaron un poco de teoría que, sin embargo, ya tenían presente porque en las semanas previas habían estado trabajando sobre el ciclo del agua. También tuvieron la posibilidad de observar a los gérmenes a través de un microscopio, toda una novedad que utilizaron con entusiasmo. Luego cada uno dibujó lo que había visto.

Un rato más tarde, ya en el patio, participaron de juegos a través de los cuales pudieron comprender cómo funcionan los filtros. Los dispositivos estarán colocados en uno de los pasillos principales del establecimiento y en la cocina. “Esto viene a cambiar nuestra manera de tomar agua, tanto en los recreos como en las comidas. Vi a los chicos muy contentos, atentos a lo que les explicaban. Lo importante es que pudieron aprender jugando”, asegura a Journey la Vicedirectora de la escuela, Andrea Miglioranza.

Por su parte, Manuel Saurí, Director Ejecutivo de PAS, destaca el valor de acompañar la implementación de los filtros potabilizadores de agua con los juegos y las charlas: “El problema del agua y sus soluciones puntuales varían según cada caso, pero hay algo que funciona para todos por igual: la educación. Estas actividades hacen que todo este esfuerzo se pueda sostener en el tiempo”, concluye.

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