Manantiales Behr es una localidad de la provincia de Chubut, situada a 30 kilómetros de Comodoro Rivadavia. Durante el siglo XX fue un punto clave y estratégico por sus yacimientos petrolíferos y, ahora, en pleno siglo XXI, se perfila como la zona más potente del país en cuanto a la generación de energía eólica: allí es donde soplan los mejores vientos de la Argentina.

Por este motivo, la empresa local de energía YPF Luz eligió ese paraje patagónico para la construcción de un parque eólico que, junto a los que también se están montando en Los Teros (Buenos Aires) y Cañadón León (Santa Cruz), proveerá de energía renovable a las dos plantas que Coca-Cola FEMSA de Argentina posee en la Ciudad de Buenos Aires: Planta Alcorta y Planta Monte Grande. Según el acuerdo a 15 años entre ambas compañías, durante la segunda mitad de este año Coca-Cola FEMSA logrará sustentar su producción con un 40% de energía limpia; en 2020 lo hará al 100%. De esta manera, una de las embotelladoras de Coca-Cola en el país se convertirá en una de las primeras empresa en usar energía 100% renovable en Argentina.

“Somos la primera empresa del país en dar este salto”, se entusiasma Germán Pennimpede, Director de Legales y Asuntos Corporativos de Coca-Cola FEMSA Argentina, quien resalta a Journey que la iniciativa se enmarca dentro de los objetivos globales de la embotelladora con sede en México. “En Coca-Cola FEMSA estamos comprometidos desde hace tiempo con la utilización de fuentes renovables, las que hoy representan un 38% de toda la energía que consumen nuestras operaciones en los diez países donde tenemos presencia”, informa. Y añade: “Este compromiso ambiental se alinea con nuestros ejes de sustentabilidad y con nuestra vocación de crear valor social, económico y medioambiental en las comunidades donde operamos”.

Por su parte, Martín Mandarano, CEO de YPF Luz, celebra la alianza pionera en el país: “Para nosotros es el contrato más importante que tenemos firmado al día de hoy, especialmente por la potencia del nombre de Coca-Cola”. Para graficar lo dicho, Martín cuenta que cuando se anunció públicamente la alianza entre YPF Luz y Coca-Cola FEMSA de Argentina recibió el llamado de otra empresa grande que quería establecer una alianza energética similar.

Una gran apuesta

La energía eólica que consumirá Coca-Cola FEMSA en Argentina tendrá su origen en tres parque eólicos que ya están en funcionamiento o en proceso de ampliación y desarrollo: el de Los Teros (provincia de Buenos Aires); Cañadón León (provincia de  Santa Cruz) y el ya mencionado Manantiales Behr (provincia de Chubut). Este último llama especialmente la atención por su gran extensión: 20 kilómetros cuadrados en los que está previsto la instalación de un total de 30 aerogeneradores de 112 metros de altura cada uno. Estos enormes molinos serán los encargados de captar la potente fuerza de los vientos de la zona (energía cinética) para transformarla en electricidad y llevarla a través del Sistema Argentino de Interconexión hasta las instalaciones de Coca Cola FEMSA en la Ciudad de Buenos Aires.

“Recibimos soporte de expertos de Coca-Cola FEMSA México, que vinieron para apoyarnos en esta iniciativa y brindarnos su experiencia, ya que en ese país el 57% de la energía que utilizan para sus operaciones proviene de fuentes renovables. Tras el proceso de selección y negociación decidimos asociarnos con YPF Luz”, resalta Germán.

Con esta apuesta, la filial argentina de la embotelladora se suma a las operaciones de Coca-Cola FEMSA en Brasil, México, Panamá y Colombia, que conjuntamente utilizan un 38% de energías renovables. Esto permite a Coca-Cola FEMSA superar la meta del 20% de energía limpia para el año 2025 establecida en la legislación argentina (Ley Nº 27.191).

El objetivo de llegar a utilizar el 100% de energía renovable en sus procesos responde a las iniciativas de sustentabilidad y cuidado del medio ambiente de Coca-Cola FEMSA, el principal embotellador de Coca-Cola en el mundo, que busca fomentar el crecimiento del negocio de una manera socialmente responsable. En este sentido, Germán concluye: “El salto a energías renovables no implica una inversión, sino un cambio en nuestra matriz de compra de energía”. Una evolución tan innovadora como imprescindible.

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