Por medio de un proceso innovador, Arqlite fabrica leca plástica a partir de plásticos flexibles e incluso degradados por el agua y el sol, que hasta ahora casi nadie reciclaba. Con el apoyo de Kamay Ventures, el fondo de inversión impulsado por Coca-Cola Argentina, buscará acelerar su crecimiento en el país mientras se prepara para dar el salto a Estados Unidos.

En 2012, Sebastián Sajoux se subió a un avión para realizar un viaje por Europa que, sin saberlo, cambiaría su vida para siempre. Volvió a Buenos Aires fascinado con todo lo que vio sobre reciclaje y energías renovables, temas que de este lado del mundo todavía eran muy incipientes. Tres años más tarde su espíritu emprendedor lo llevó a concretar un innovador proyecto sustentable: se trata de Arqlite, startup que a partir del tratamiento de plásticos complejos, habitualmente descartados durante el proceso de reciclaje y reconversión a materia prima, fabrica leca plástica, una piedra artificial de alta eficiencia que promete revolucionar el mundo de la construcción.

“Aquella experiencia me hizo dar cuenta de que era posible pensar un negocio que genere un impacto positivo que fuera más allá de lo económico”, recuerda en diálogo con Journey Sebastián sobre esa aventura iniciática en el Viejo Continente, tan intensa que incluso lo motivó a virar su carrera profesional, hasta entonces orientada al marketing y la comunicación. Así, y luego de conjugar ambos mundos en B-Green, una consultora especializada en cuestiones ambientales, decidió dar el gran salto y dedicarse de lleno al tema que más lo obsesionaba: los plásticos no reciclables.

Sebastián fundó Arqlite con bases tanto aquí como en los Estados Unidos. Allá buscó fondos y participó de la aceleradora Fledge para medir el impacto de su idea en el mercado, pero la investigación y el desarrollo los realizó en Argentina, junto a ingenieros locales y el apoyo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que colaboró con ensayos y pruebas técnicas para confirmar en sus laboratorios si los intentos arrojaban resultados positivos.

Luego de varios años de prueba y error, Arqlite consiguió reciclar con éxito los plásticos flexibles (envases de productos de limpieza de un solo uso, por ejemplo), los multilaminados como los tetrabiks, los aluminizados y hasta los degradados por el agua o los rayos UV. Eso abrió una puerta para que las compañías que descartan este tipo de materiales puedan recurrir a una solución sustentable, al mismo costo económico que si apelaran a un relleno sanitario. Y para la startup de Sebastián significó una manera de conseguir materia prima para fabricar nuevos productos. Es que como parte de una cadena de economía circular, Arqlite es un eslabón que conecta dos mundos: el del reciclaje y el de la producción de leca plástica, un sustituto de la piedra que tradicionalmente se usa para hacer hormigón en obras y en elementos premoldeados, o puede actuar como drenaje y utilizarse en trabajos de jardinería y paisajismo.

Al ser un 66% más liviana que la original, la leca plástica reduce los costos operativos de su manipulación, es 10 veces mejor aislante térmico y acústico y no se parte ni genera polvillo. “Buscamos que nuestros productos tengan beneficios que vayan más allá del hecho de ser fabricados a partir de material reciclado, porque si no nuestro mercado como empresa se reduciría únicamente a aquellos que priorizan el cuidado del medio ambiente. Somos muchos los que queremos un mundo más sustentable, pero todavía no son tantos los que están dispuestos a pagar un producto premium sólo porque sea ecológico”, explica Sebastián.

La leca plástica es un sustituto de la piedra que tradicionalmente se usa para hacer hormigón en obras, y como drenaje o en trabajos de paisajismo y jardinería.

Con una planta ubicada en la localidad bonaerense de Boulogne, Arqlite todavía es un microemprendimiento que opera en pequeña escala: cinco empleados trabajan en un único turno de producción y procesan hasta 60 toneladas de plástico por mes. La situación cambiará en poco tiempo: si todo sale como está planeado, en octubre inaugurarán su segundo edificio, esta vez en las afueras de Los Ángeles, en Estados Unidos, donde se podrán recibir hasta 1.500 toneladas de material.

Hay futuro

Después de una convocatoria abierta para proyectos innovadores, este año Arqlite fue seleccionada por Kamay Ventures, el fondo creado por Coca-Cola Argentina junto al Grupo Arcor y Overboost para potenciar a los emprendimientos innovadores de la región, y recibió una inyección de US$250.000 para acelerar su desarrollo en el país. “A diferencia de otros inversores, Kamay es un partner que se alinea a la misión de la empresa que apoya. Entonces, su objetivo es acompañarnos con vistas a que el proyecto crezca y que ese capital se multiplique para seguir generando valor, no solamente para recuperarlo”, destaca Sebastián.

El emprendedor está tan ilusionado por el futuro de Arqlite como por el impacto positivo que podría generar en el medio ambiente, igual que otros proyectos jóvenes que pretenden torcer el camino hacia un mundo más responsable con su entorno: “Está lleno de emprendedores con ideas muy sólidas en materia de sustentabilidad, lo que necesitan es asociarse con una empresa más grande para ganar exposición, obtener capital, o para trabajar en conjunto”, señala. Y concluye: “Mientras la sociedad termina de educarse en estos temas, ya se van generando acciones en pos del planeta. Sería una buena manera de tener resultados a corto plazo”.

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