“Quiero ser cocacolero y vivir la gran final porque a River lo llevo en la sangre y lo sigo a todos lados; como a Coca-Cola, ya que mi apellido original es Coca…”. Así buscó Martín Coca en su cuenta de Instagram ganarse un lugar para ver el clásico del fútbol argentino en la final del campeonato sudamericano. Se había quedado sin entrada y sintió que el concurso de Coca-Cola de Argentina le daba la oportunidad de tener una revancha para su pasión.

Su sueño comenzó a gestarse a fines de noviembre. Martín es argentino, soltero, tiene 36 años y trabaja como localizador para filmaciones. Como ferviente hincha del Club Atlético River Plate estaba dispuesto a mover cielo y tierra para conseguir su pase para el enfrentamiento entre River y Boca en la denominada “final del siglo”, pero las cosas no salieron como imaginó. “Busqué entradas por todos lados: a través de amigos y en la reventa; pero estaban muy caras y tampoco tenía la certeza de que serían originales. Hasta me ofrecieron una a nombre de una mujer”, recuerda Martín ante Journey, a los pies del estadio Monumental.

Fue entonces cuando este activo usuario de redes sociales se enteró del concurso propuesto por Coca-Cola de Argentina para ser “el cocacolero de la final”. Aquellos que se habían quedado sin entradas simplemente tenían que subir una foto o un video a su feed de Instagram contando por qué el puesto debía ser suyo.

“La figura del cocacolero es muy icónica, muy representativa y única de Argentina. Con esto de que el partido entre River y Boca se había vuelto tema de conversación para todo el mundo y que era imposible conseguir entradas, nos pareció una muy buena oportunidad el buscar junto a un hincha la manera de ayudarlo a que viviera la final del siglo”, resume María Muchinik, Gerente de Comunicaciones Integradas de Coca-Cola para Sudamérica. Así, la marca puso en acción el lema con el que en este convulsionado 2018 buscó estar más cerca del consumidor: “Juntos vamos a encontrar la manera”.

“Estando cerca y estando juntos vamos a salir adelante, por más difíciles que sean las cosas. Y en este caso fue ayudar a que alguien pudiera presenciar el partido, aun cuando ya no había más entradas. Recibimos unos 1.500 posteos en poco tiempo y un jurado eligió al ganador, que se convirtió en el cocacolero de la final”, explicó María.

Martín, por su parte, recuerda que el día que le avisaron que era el ganador había sido muy agitado en su trabajo. “Pero de golpe me apareció en el celular un mensaje de Coca-Cola diciendo que me estaban tratando de ubicar. Sentí muchos nervios, se me puso la piel de gallina y hasta que no se concretó todo no creía que era verdad”, recuerda.


Nuevo destino: Madrid

Cinco días después de haber posteado su mensaje en Instagram llegó el día de la gran final: Martín entró al estadio de River bandeja en mano y enfundado en su uniforme de cocacolero. “Había hecho realidad mi sueño, pero el partido se suspendió por los incidentes que todos conocemos. Me sentí frustrado, no lo podía creer, ya que adentro de la cancha pintaba una fiesta”.

Al principio todo fue incertidumbre, con una segunda fecha también suspendida sobre la marcha. Pero después de varias idas y vueltas se decidió que el partido se jugaría, dos semanas después, en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, España. “Siempre estuve tranquilo y como soy una persona positiva, imaginé que la cosa no iba a terminar ahí”, confiesa Martín.

Si la suerte lo acompañó para ganar el concurso, más aún para la concreción del premio. María reconoce que hubo momentos de dudas. “Cuando se suspendió el partido y no sabíamos qué iba a pasar fue muy complicado para todos. Debatimos mucho internamente. Creíamos que teníamos que seguir adelante con la promoción y empujar la campaña. Si había una final, no podíamos romper nuestra promesa como marca. Así que decidimos llevar al cocacolero a Madrid”, aseguró.

En ese momento contactaron a Martín para saber si tenía el pasaporte al día y si podía viajar. “Por suerte no tenía nada que me lo impidiera. Hice la valija con pocas cosas. Lo importante era el partido y por suerte puede estar allí”, reflexiona.


Así, junto a dos publicistas de Grey, la agencia que ideó la campaña para Coca-Cola de Argentina, Martín voló rumbo a España. “En Madrid no saben qué es un cocacolero, pero al haber tantos argentinos, muchos me saludaban. Repartí algunas bebidas gratis, pero la verdad es que cuando el partido empezó a agitarse dejé todo para verlo”, reconoce el hincha que ese 9 de diciembre vivió un día único, en el que además cambió el festejo en el Obelisco por la tradicional Puerta del Sol.

Si querés ver la publicidad de Coca-Cola que apeló a la “argentinidad” y se volvió viral hacé click acá