Llovía a cántaros en la Ciudad de Buenos Aires. El agua era tal que parecía capaz de aplacar el ánimo de los más apasionados. Pero no fue así: la ilusión por festejar y encontrarse se mantuvo intacta para los 80 coleccionistas de Coca-Cola que, en pleno diluvio, descargaron sus autos de prisa para dejar todo listo antes de la inauguración. En pocas horas comenzaría la 6° edición de la Convención Internacional de Coleccionistas de Coca-Cola en el Salón Frers de La Rural.

Al mediodía, minutos antes del inicio del evento, la lluvia dio una tregua y el evento fue un éxito, con más de 7.500 visitantes y un récord de expositores llegados desde distintos puntos de la Argentina, Chile, Uruguay, Perú, México, España, Suiza, Turquía y Brasil. Como todos los años, Javier Petrera, Presidente de  Coca-Cola Argentina Collectors, inauguró, campana en mano, el evento que se convirtió en un ritual que suma nuevos adeptos cada año.

Ferviente coleccionista, Javier lidera a esta “banda de locos” y amantes de todo tipo de objetos vinculados a Coca-Cola. En su casa tiene miles de botellas de la marca y convirtió su hogar en una especie de museo. Allí recibe cada año la visita de coleccionistas de otras partes del mundo que viajan por estas fechas a Buenos Aires para participar de la convención internacional. “Tienes que ir a casa de Javier y ver su colección; es alucinante”, aconseja Frederic Garriga a Journey. Proveniente de Badalona, España, Frederic no se queda atrás: posee un local comercial que utiliza a modo de baulera para guardar y exponer sus más de 5.000 botellas y pins de la marca. “Todo empezó en los Juegos Olímpicos de 1992 de Barcelona con los pins. Ahí quedé abducido por este mundo del coleccionismo de Coca-Cola. Y es fabuloso porque con esta excusa cada año realizo al menos dos viajes por el mundo”, confiesa durante el evento.

Entre el público entusiasta que recorrió La Rural estaba Alfonsina Blyde, venezolana nacida en Maracaibo y residente en Buenos Aires desde hace tres años. “Cuando me fui de Venezuela tuve que dejar mi pequeña colección de objetos de Coca-Cola y cuando vi que se iba a celebrar esta convención me dije que no podía faltar. En mi país asistí a convenciones similares a ésta, pero acá hay muchos más expositores y se respira pasión por la marca”, afirma.

No faltaron las selfies que capturaron esperados encuentros entre coleccionistas y los retratos junto a tesoros de Coca-Cola. Entre los fanáticos de la marca que no son coleccionistas los más buscados de la tarde fueron los productos más comerciales y de merchandising. “Los baldes metálicos para enfriar con hielo las botellas de Coca-Cola fueron muy deseados”, destacó Javier, al recorrer junto a Journey los diferentes stands.

Uno de los que más llamó la atención de familias, niños y visitantes en general fue el del argentino Claudio Álvarez, que instaló un tren de color rojo que daba vueltas alrededor de la mesa para el deleite de los más pequeños.

Miles de kilómetros de pasión

Una de las apasionadas que más kilómetros recorrió para estar presente en Buenos Aires fue Melis Kori, quien vive en Estambul, Turquía. Viajó desde su ciudad con una botella única, valuada en U$S 150 en este mundo de fanáticos: se trata de un envase de color violeta lanzado por Coca-Cola con motivo del Día Internacional de la Mujer para sus trabajadores, empleados y asociados. “Es una botella especial, única, que pude conseguir gracias a mis amigos que trabajan en Coca-Cola Turquía”, confiesa Melis. Así es como se adquieren esas piezas únicas o de series limitadas, con amigos y contactos donde haga falta.

Quien tampoco quiso faltar a esta cita fue M.A.R.T.A. (Modelo Avanzado Robótico de Testeo Automático), el simpático robot de Coca-Cola capaz de diferenciar los diferentes sabores de la Compañía y que se jacta de ser el único capaz de distinguir con un 100% de efectividad la Coca-Cola sin azúcar de la original. Los expositores pusieron a prueba a M.A.R.T.A. en un espacio reservado solamente para ellos, y no faltaron las risas cuando el robot les ganaba la apuesta.

Tras nueve horas de intenso y apasionante intercambio, los coleccionistas y visitantes cerraron la 6° edición de la Convención Internacional. “¿Cuál fue la botella más preciada que se vio en la muestra?”, preguntó Journey a Javier. Su respuesta fue nítida como el cristal: “Ésta, la de la sexta convención”, mostró con orgullo. “Nos la regaló la Compañía para conmemorar este nuevo evento”.

Si querés saber detalles sobre la edición 2017 de la Convención Internacional de Coleccionistas de Coca-Cola, leé esta nota.