El 8 de mayo, la Compañía Coca-Cola cumplió 135 años y para celebrarlo quisimos conocer las historias de quienes trabajan en la elaboración de nuestras bebidas. En esta nota te presentamos a Hugo Orgaz, que lleva 45 años dentro del Sistema Coca-Cola.

A Héctor Hugo Orgaz los camioneros y fleteros que trabajan para Arca Continental, la embotelladora de Coca-Cola Argentina en el norte del país, lo conocen como “El Pulpo Orgaz”. “Soy amigo de todos y ese es mi apodo porque siempre hice alarde de mi fuerza. Ellos me ven con cierto respeto y con la satisfacción personal de decir ‘uno de nosotros está ahí, como jefe Comercial’”, asegura Hugo, que usa su segundo nombre “desde siempre”. Y también “desde siempre” trabaja para el Sistema Coca-Cola Argentina.

Llegó a Arca Continental gracias a una de sus pasiones: el deporte. En su adolescencia, Hugo practicaba paralelas, barras y anillas y a los 18 años ya tenía una musculatura importante. Por eso su vecino le preguntó si quería ser repartidor de Coca-Cola y, entonces, comenzó otra historia. Recuerda la fecha con exactitud: fue el 1º de noviembre de 1976. “A las cinco de la mañana ya estaba en la puerta de la planta para que nos asignaran el camión para salir a repartir”, recuerda en diálogo con Journey. De hacer repartos por día, Hugo pasó a ser ayudante efectivo en la Compañía; de ahí a vendedor, de vendedor a supervisor y luego a jefe Comercial.

En tantos años de trabajo, Hugo cosechó muchas anécdotas y recuerdos, pero hay uno que hasta salió en los diarios: “Durante el mundial ‘78 era vendedor en el microcentro de la Ciudad de San Salvador de Jujuy. A las 8:30 de la mañana yo estaba con una bandera arriba del camión y la gente interpretó que Coca-Cola estaba regalando bebidas. En diez minutos me rodeaba una multitud. Fue una locura y no me quedó otra que dejarlos que se las llevaran. Cuando volví a la empresa, el gerente se lo tomó con buena onda, me reconocieron la carga y eso salió en todos lados”, relata.

Para Hugo, su historia y su crecimiento personal van de la mano de Coca-Cola; tan es así que para muchos hasta se convirtió en sinónimo de la marca: “Hay gente que tal vez hace 20 años que no me ve y no se acuerda de mi nombre, pero me saluda: ‘che, ¿qué hacés Coca-Cola?’. Eso a uno le llega mucho”, comenta.

Hugo, en el pintoresco comedor Runa Cachi, en la Puna salteña. 

Cumplir sueños

En el mes del aniversario número 135 de la bebida más famosa, que se conmemoró el 8 de mayo, Hugo dice que el mejor legado para él es saber que todas sus experiencias laborales han servido a otros, sobre todo ahora en su rol de jefe. Pero también a su familia.

“Yo le agradezco a Coca-Cola porque me ha permitido, por ejemplo, construir mi casa, que mis hijos estudien, vivir dignamente”, enumera. Y también hace hincapié en los cursos y la formación que fue recibiendo a medida que crecía dentro de la Compañía. “Hay algo que aprendí con Coca-Cola y es que, para mí, la marca es sinónimo de alegría, de entusiasmo. La mayoría de las personas que trabajamos acá tenemos eso incorporado y es como un aliciente de todos los días”, destaca.

Para festejar el cumpleaños de la marca, Hugo invita a brindar por el rol de la Compañía Coca-Cola y su impacto positivo en los colaboradores, la sociedad y el ambiente. “Me enorgullece saber que soy un referente de una marca que amo”, dice para terminar.

Si querés saber sobre la historia de Coca-Cola Argentina, leé esta nota