El 8 de mayo, la Compañía Coca-Cola cumplió 135 años y para celebrarlo quisimos conocer las historias de quienes trabajan en la elaboración de nuestras bebidas. En esta nota conversamos con Darío Barrionuevo y Ángel Ávila, el último ingresante y el empleado con mayor trayectoria dentro de Coca-Andina, la embotelladora de la Compañía para el centro y sur del país.

Desde Neuquén, Ángel Ávila bromea e imagina cómo serán sus días una vez que deje el Sistema Coca-Cola, después de 46 años de trayectoria. En tanto, desde Córdoba, Darío Barrionuevo, un ingeniero electrónico de 33 años, lleva menos de un mes en su nueva posición como Supervisor de Ingeniería y Desarrollo y ya se muestra orgulloso de formar parte de la familia Coca-Cola: “Desde el día uno, sentís que estás en una Compañía de nivel mundial”, asegura. Tanto Ángel como Darío trabajan en Coca-Cola Andina Argentina, la embotelladora de la Compañía para el centro y sur del país. Y sus historias, una llena de anécdotas y otra que recién empieza, se suman a los festejos por los 135 años de la bebida más famosa.

“Fue mi primer trabajo y va a ser el único, porque ya me queda muy poco para jubilarme”, dice entre risas Ángel, que ingresó al Laboratorio de Calidad en 1975, con apenas 18 años, y hoy es Jefe de Calidad Mercado Sur y Patagonia. “En aquél primer momento, para mí la necesidad era trabajar, pero cuando ingresé al laboratorio realmente me fascinó, fui aprendiendo y también la Compañía me fue preparando y formando, profesionalmente y como persona, porque yo era un chico cuando ingresé”, reconoce Ángel, que soñaba con ser jugador de fútbol y con el tiempo canalizó su amor por el deporte a través del trekking de montaña.

Ángel cumpliendo sus funciones en la Sala de Tratamiento de Agua, en 1980.

Papá de dos varones y abuelo por duplicado, hoy Ángel considera que la capacitación y el aprendizaje constante son un valor clave del Sistema Coca-Cola, y él, como buen abanderado de la Compañía, siempre intenta transmitirlo a su gente. “Coca-Cola es un método de trabajo, que uno va incorporando a medida que pasa el tiempo; eso es lo que más me formó”, remarca, y cuenta que está constantemente en contacto por whatsapp con su equipo actual y hasta con excompañeros de otras épocas.

Cambio de Cultura

En medio de la pandemia por coronavirus, Darío Barrionuevo emprendió un cambio de trabajo que para él significó mucho más que eso. Nacido en Córdoba, estaba viviendo en Buenos Aires y trabajaba para otra compañía de bebidas cuando sintió que necesitaba dar un giro a su vida. “Quería cambiar de área, de cultura, y decidí volver a Córdoba. Encontré la búsqueda de Coca-Cola Andina por Internet y no lo dudé”, cuenta Darío. Y asegura que su nuevo empleo representa un gran desafío y otro tipo de rutina. “Creo que nos encontramos en el momento justo la Compañía y yo”, desliza.

En Buenos Aires, Darío demoraba casi dos horas en llegar a su trabajo; ahora, en Córdoba, le  queda “cerquita”, lo que le permite ir al gimnasio y hasta salir a andar en bicicleta algunas tardes. Pero más allá de esos beneficios que aporta la cercanía, Darío destaca el clima laboral: “El equipo es muy bueno, me integraron automáticamente. Y eso en una empresa tan grande es muy valorable. Me sentí cómodo desde el primer día”, asegura. Y resalta: “Más allá de que estamos trabajando en Coca-Cola, con todo lo que significa a nivel de estándares de calidad y seguridad, que son altísimos, la parte humana suma mucho y hace que se pueda trabajar de manera muy  amena”.

En cuanto a su futuro laboral, Darío coincide con los valores que mencionó Ángel, a quien no conoce en persona: el crecimiento y la capacitación. “A mediano plazo, me gustaría continuar desarrollándome en el área de Ingeniería. Hay un montón de procesos y de tecnologías nuevas sobre las que puedo aprender e implementar para darle un valor agregado a los proyectos que me vayan tocando. Quiero fortalecerme, generar un vasto conocimiento y, en el largo plazo, quién te dice, llegar a ser Gerente Industrial ¿Por qué no?”, sueña Darío, redoblando la apuesta que lo llevó a sumarse a la embotelladora.

Con la perspectiva de ver todo el camino recorrido, desde Neuquén Ángel sólo tiene palabras de agradecimiento. “Si miro para atrás, nunca imaginé que iba a estar tanto tiempo en la Compañía. En estos años he formado una familia dentro y fuera de ella. Pertenecer al Sistema Coca-Cola, de algún modo, significa todo lo que he hecho en mi vida”

Si querés saber más sobre la historia de Coca-Cola en la Argentina, leé esta nota