Los aniversarios invitan a hacer balances, a repasar el camino recorrido y a pensar en lo que está por venir. Con ello en mente, la Representante de ONU Mujeres en Argentina, Florence Raes, recibió a Journey para ofrecer un panorama sobre la igualdad de género en nuestro país y el continente, a un año de la apertura local de la oficina dedicada a promover la equidad y el empoderamiento femenino de la Organización de las Naciones Unidas. En una de sus primeras definiciones, Florence reveló que durante su gestión quiere poner especial énfasis en el acceso a los derechos económicos de las mujeres.

“Está claro que la violencia de género y los femicidios deben ser atendidos con urgencia porque las mujeres se siguen muriendo, pero diría que esos reclamos ya tienen una cierta legitimidad y no se cuestionan. Por eso en ONU Mujeres, en Argentina en especial, pero en todo el Cono Sur en general, queremos trabajar con mayor fuerza en el tema de la igualdad económica”, aseguró Florence. “En los últimos 10 o 15 años en América Latina se presentaron mejorías en estos temas, pero todavía falta”, añadió, aprovechando su amplio conocimiento de la región: entre 2001 y 2005 trabajó en Brasil, y antes de liderar el equipo argentino estuvo un año en Paraguay. 

Florence coincidió con los análisis que apuntan al trabajo no remunerado que las mujeres realizan en sus hogares y que, en promedio, les demanda 6,4 horas por día, casi el doble que a los hombres, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). “La división sexual del trabajo dentro de una familia marca también el acceso al mercado laboral”, afirmó. Y propuso un cambio de enfoque para destrabarlo: “Se suelen montar programas o políticas públicas para capacitar a las mujeres en diversos temas y todo eso está muy bien, pero muchas veces lo que ellas realmente necesitan es tiempo. Creo que el gran nudo está ahí”.

Además de sugerir políticas públicas, sociales y económicas para abordar el problema, Florence llamó a atacarlo desde el sector privado, incorporando, por ejemplo, salas de lactancia en las oficinas, o incluso ofreciendo los mismos beneficios y licencias a los padres. Estas y otras sugerencias forman parte del programa “Ganar-Ganar: La igualdad de género es un buen negocio”, que implementa ONU Mujeres junto a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con apoyo de la Unión Europea (UE), con el objetivo de promover la igualdad de género a través del sector privado. “En un año, en la Argentina adhirieron a este proyecto más de 140 empresas”, celebró Florence.

Según el análisis de los organismos internacionales, la incorporación de mujeres a las compañías genera un círculo virtuoso que favorece tanto a la sociedad como a las empresas: “Todos los estudios demuestran que cuanto más diversificamos la toma de decisiones, mayor es la innovación, lo que resulta en un crecimiento de la productividad y, finalmente, del lucro de la empresa”, valoró Florence. Y destacó que esto aplica no sólo a cuestiones de género, sino también a la variedad de orígenes, etnias, edades y hasta religiones.

Con todo, la representante de la ONU es consciente de que esto no es suficiente, dado que muchas veces son propuestas que aplican a los sectores urbanos, muy lejos de las realidades de las mujeres rurales o indígenas. “Nuestro principal desafío es el de poder estar presentes en las diferentes realidades que se viven en este país, tener la capacidad de adaptar nuestras estrategias a lo que sucede en cada región. Argentina es peculiar, Buenos Aires te tapa un poco lo que sucede más allá… por eso creo que no se puede aplicar una sola receta”, señaló.

La Argentina y el mundo

En 2020 se cumplen 25 años de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, la resolución de la ONU considerada por muchos movimientos como la carta magna de los derechos de las mujeres en el mundo. Ante esto, desde ONU Mujeres nació Generación Igualdad, una campaña global con vistas a presentar un nuevo documento en la Asamblea General de la ONU de septiembre. A través de esta iniciativa, el organismo buscará promover otras dimensiones que no están contempladas en el postulado original, como migración, trata o discapacidad. “Es un compromiso global para reiterar que todavía no llegamos, que queda mucho por hacer en términos de derechos”, destacó Florence.

Para la especialista, nuestro país se encuentra bien posicionado en relación al resto del mundo, con algunas particularidades que lo colocan a la vanguardia. “Argentina sigue siendo una excepción, porque tiene un movimiento de mujeres dinámico y joven que se renueva todo el tiempo; ahora las que pelean son las hijas o incluso las nietas de quienes empezaron”, resaltó Florence. Y concluyó: “La mayoría de los cambios suelen provenir del impulso de la sociedad civil y de la juventud. Por eso, cuando miro todo lo que sucede en el país, soy muy optimista y me convenzo de que esto no va a parar”.

Si querés saber más sobre la brecha laboral de género en la Argentina leé esta nota.