La historia de Mónica Palacios es una historia de sueños, perseverancia y empuje. Esta almacenera de Buenos Aires y madre soltera abrió su propio negocio hace 20 años y siempre encontró la forma de salir adelante. Durante la pandemia recibió el apoyo de Estemos Abiertos, el programa de Coca-Cola Argentina para promover la reactivación económica de pequeños comerciantes.

De tanto soñar con tener su propio negocio, un día lo logró. “Abrí en el 2000, me había quedado sin trabajo, era bastante chica y con lo poco que tenía compré algo de mercadería y armé el kiosco”, cuenta Mónica Palacios. Todo comenzó con una ventana chiquita en un improvisado local que construyó en el terreno que tenía delante de su casa en Luis Guillón, Esteban Echeverría. Y desde ahí, el trabajo y la perseverancia sacaron el negocio adelante.



Hoy todos la conocen como “Mony”, la dueña del kiosco “De Colores”. “Me levanto tempranito y me tomo unos mates mientras acomodo mercadería y empieza a llegar la gente, que es bastante, por suerte”, dice. Su comercio abre de lunes a lunes, muchas veces hasta las ocho o nueve de la noche. Y es que para Mónica, este negocio es el principal sustento del hogar que comparte con sus dos hijos.

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El trato con los vecinos es de las cosas que Mónica más disfruta de tener su propio negocio.

Su energía está puesta en hacer crecer su negocio para sus clientes y para sus hijos. Hace un año y medio amplió el local y mejoró las instalaciones: ahora cuenta con un pequeño jardín trasero donde conversa con amigos y vecinos.

Sin embargo, la pandemia llegó para cambiarlo todo.  “Apenas nos enteramos, como todos, cerramos. Pero no pudimos aguantar mucho: somos independientes y vivimos con el día a día”, explica Mónica. Con WhatsApp y las redes sociales como herramienta para seguir en contacto con sus clientes, esta emprendedora se las ingenió para mantener las puertas abiertas. Y fue en ese contexto cuando recibió el espaldarazo que estaba necesitando: el apoyo de Estemos Abiertos, el programa de Coca-Cola Argentina para promover la reactivación económica de 25.000 pequeños comercios de todo el país.

“Fue una gran ayuda en lo comercial. Y en mi caso personal, más me ayudó porque estoy sola con mis dos hijos”, cuenta. Mónica aprovechó el fondo no reembolsable que recibió del programa para abastecerse de mercadería y darle un nuevo impulso a sus ventas. “Tuvimos el negocio cerrado durante tanto tiempo y bajaron tanto las ventas que esa ayuda sirvió para reponer mercadería y poder arrancar otra vez”, señala.

Que su negocio siga con las puertas abiertas significa para Mónica no solo mantener vivo su sueño de ser una emprendedora independiente, sino también dar sustento a su hogar y a su familia. “Somos los tres, y estamos los tres en el negocio. Por eso esto fue muy importante: si no trabajo, me quedo estancada”, asegura.

El negocio de Mónica es un kiosco “polirubro” donde siempre recibe con una sonrisa a sus clientes.

Desde hace más de una década la Compañía Coca-Cola se propuso acompañar el crecimiento económico de las mujeres. A fines de 2020, se cumplió la meta de alcanzar a 5 millones de mujeres alrededor del mundo con la iniciativa 5by20 . En Argentina, el programa se desarrolló junto a la Fundación Global, la Unión Kiosqueros de la República Argentina, y el posgrado de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires en Villaguay, Entre Ríos, y alcanzó a 10.537 mujeres a través de talleres, capacitaciones, cursos y becas de estudios.

Pero el trabajo continúa, especialmente luego de un 2020 tan complejo, marcado por una pandemia que afectó especialmente a las mujeres. Por ese motivo, la Compañía se propone redoblar su compromiso con las mujeres en todos los ámbitos, con el convencimiento de que su capacidad transformadora es el motor de la recuperación.

“Lo que más extrañé fue que viniera gente, el quedarnos a hablar. Los kiosqueros siempre hacemos de psicólogo y todavía se extraña porque hay gente que aún no sale”, reflexiona Mony, que nunca baja los brazos ante los desafíos. “En lo laboral mi sueño ya lo cumplí, quería reformar el negocio y estar tranquila”, apunta, y concluye: “Cuando hacés lo que te gusta, todo se aliviana”.

Si querés conocer la historia de Nidia, la kiosquera que atiende desde la ventana de su casa, hacé click acá.