La tercera edición del encuentro de Sustentabilidad organizado por el diario La Nación en el MALBA comenzó a sala llena. Mariale Álvarez, Directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sustentabilidad de Coca-Cola de Argentina, participó del panel de apertura llamando al resto de las compañías a aliarse para proteger los recursos hídricos, un trabajo que considera esencial para garantizar el futuro. “Es un asunto precompetitivo y que nos involucra a todos. Podemos ser rivales en una instancia posterior, pero primero debemos asegurar la disponibilidad de agua para la gente, para la naturaleza y para la producción”, enfatizó.

Bajo el título “Empresas que hicieron las cosas bien”, el espacio de debate moderado por la periodista Carla Quiroga también contó con la presencia del Vicepresidente de Asuntos Corporativos de Cervecería y Maltería Quilmes, Gonzalo Fagioli; el Director de Asuntos Públicos y Comunicaciones en Ford Argentina, Carlos Galmarini; el flamante Director de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Bayer Cono Sur, Luciano Viglione; y la Vicepresidente de Comunicaciones Corporativas y Sustentabilidad de Latinoamérica y Cono Sur de Unilever, Karen Vizental.

A la hora de graficar la importancia de unificar el esfuerzo de todos los actores de la sociedad, Mariale destacó el Fondo de Agua de Mendoza, un proyecto que integra Coca-Cola junto a otras empresas, además de organismos gubernamentales e instituciones civiles. “Es un instrumento colaborativo para asegurar la gestión integral de la cuenca del río Mendoza a largo plazo. Lo cito como un buen ejemplo de trabajo en conjunto sobre temas que nos interesan a todos”, sostuvo.

La participación de Coca-Cola en ese proyecto se enmarca dentro de su compromiso global de reponer a la naturaleza cada gota que utiliza en la elaboración de sus bebidas, un objetivo inicialmente fijado para 2020 pero que fue alcanzado en 2015, cinco años antes de lo previsto. Mariale explicó que la participación de la Compañía en el Fondo de Agua es el resultado de un proceso evolutivo de la idea original, que era reabastecer a las mismas fuentes de las que se tomaba el agua. “Nos dimos cuenta de que ese enfoque era erróneo, porque muchas veces no es ese cuerpo de agua el que está en riesgo sino otro, y tiene más sentido proteger al más vulnerable por más que esté alejado de nuestras unidades productivas”, indicó la ejecutiva.

Repensar el futuro

Si de metas ambiciosas se trata, Mariale también resaltó los principales desafíos de Un mundo sin residuos, la iniciativa global de la Compañía para que, entre otros aspectos, todos sus empaques sean 100% reciclables para 2025. La filial argentina ya cumplió con esa meta, aunque la referente de sustentabilidad advirtió que ese no es el final del camino, ni mucho menos: “Otro desafío que tenemos es que efectivamente se reciclen. Por eso vuelvo a insistir con lo precompetitivo; debemos trabajar en alianza con el resto de la sociedad para recuperar los envases y que el balance ambiental realmente cierre”.

En este punto Mariale fue clara: “El gran desafío del reciclado es que hoy no es rentable. Por eso hay que abordar la problemática de manera inteligente. El mejor residuo es el que no se genera”. Y añadió que compañías como Coca-Cola deben mirar más allá de los resultados inmediatos: “A mí me gusta decir que la sustentabilidad se vuelve parte del negocio cuando uno trabaja hacia adelante, cuando no piensa para el año que viene sino para la próxima década, o las próximas cinco”.

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