Las discusiones sobre la equidad e igualdad de género están, cada vez más, en boca de todos. Aunque en Argentina existe una mayor conciencia sobre el tema y una buena legislación laboral para las mujeres, el problema reside hoy en la implementación de las leyes. Lo asegura Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), quien destaca la necesidad de un cambio cultural más profundo en relación a las cuestiones de género.

“En el país, la brecha salarial, es decir la diferencia promedio de los salarios de las mujeres y de los hombres, todavía es alta. Nosotras solemos ganar un 27% menos que ellos”, puntualiza la experta, que es reconocida internacionalmente por su trabajo en el área. Y agrega que además existe un gran retraso en cuanto a la posibilidad de las mujeres de acceder a cargos directivos. Las que lo logran lo hacen principalmente en el área de recursos humanos, pero en otros ámbitos el proceso todavía va muy lento, señala.

Más allá de esta brecha, el mayor problema que detecta la especialista es dentro del llamado trabajo informal, principalmente en el ámbito del servicio doméstico, donde casi el 98% son mujeres. “Y acá no es que falte una ley que proteja a las trabajadoras, garantizándoles acceso a una obra social y jubilación, por ejemplo; lo que falta es la cultura de entender la importancia de transitar este camino, tanto por parte de las empleadoras como de las mismas empleadas”, explica Mabel.

Uno de los aspectos en los que sí hubo avances notables para las mujeres es en el ámbito de la representatividad en cargos políticos. Bianco recuerda el gran esfuerzo que se hizo para obtener en 1991 la ley de cupo femenino, la cual fijó que un mínimo del 30% de los cargos electivos nacionales debe ser ocupado por mujeres. “Desde 2017 tenemos una norma superadora que busca alcanzar la paridad, es decir, que la mitad de los candidatos para disputar cargos legislativos sean mujeres. Empezará a regir este año, pero solamente a nivel nacional; necesitamos que en las provincias también nos reconozcan”, enfatiza la especialista.

Bien educadas

En comparación a lo que ocurre en el resto de los países de América Latina, las mujeres argentinas tienen una situación privilegiada en relación al acceso a la educación. Pero Mabel resalta que esas estadísticas positivas no se reflejan cuando se pone la lupa sobre carreras fundamentales para los tiempos que corren, como Matemática e Ingeniería. “Son poquísimas las mujeres ingenieras, por ejemplo. Y esto nos interesa porque de esas ramas serán los trabajos que van a estar mejor posicionados en el futuro y, por lo tanto, los que van a estar mejor pagos. Hay una brecha que tenemos que cubrir rápidamente, si no las mujeres vamos a quedar para tareas subalternas”, agrega. Y describe: “Desde hace varios años en Medicina las mujeres se reciben con mejores promedios que los hombres, pero cuando se evalúa cuántas directoras de hospitales hay, cuántas jefas de servicio o cuántas cirujanas cardiovasculares, uno se da cuenta de que son muy pocas. Todavía hay un retraso en eso y es algo por lo que tenemos que luchar”.

Por último, la presidenta de la FEIM pone el foco sobre un tema que muchas veces pasa inadvertido y tiene que ver con el rol femenino dentro de las familias. “Las mujeres argentinas tenemos la apariencia de ser muy modernas, pero no lo somos”, reflexiona en relación a aquellas que trabajan y, además, se ocupan de todo lo referente al hogar como si fuera un mandato exclusivo de género. Se refiere a los llamados trabajos no remunerados, que abarcan desde las tareas domésticas hasta el cuidado de los hijos, de familiares enfermos, de la tercera edad o con discapacidades. Y pone un ejemplo claro: en épocas de crisis económica, los hombres que pierden el trabajo y deben quedarse en sus casas no cubren esas tareas. Eso profundiza los conflictos y por eso se hacen más frecuentes cuestiones como la violencia doméstica. Por todo esto necesitamos, primero, un cambio cultural al interior de las familias, pero también que el Estado y las empresas colaboren”.

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