Después de seis semanas de aprendizaje virtual, los primeros alumnos de ProgramON, la iniciativa de Coca-Cola Argentina y Chicos.net para que jóvenes de 17 a 24 años adquieran herramientas que les permitan insertarse mejor en el mercado laboral, terminaron su cursada. Charlamos con el coordinador del proyecto y uno de los docentes, quienes hacen un balance de la primera de las tres experiencias que se realizarán este año.

Empezaron algo tímidos, de a poco se fueron soltando y, sobre el final de la cursada, sintieron que se conocían de toda la vida. Así puede resumirse el camino recorrido por los egresados de la primera experiencia de ProgramON, el programa gratuito de Coca-Cola Argentina junto a Chicos.net para que 1.200 jóvenes de 17 a 24 años que viven en contextos vulnerables desarrollen sus competencias laborales y tengan mejores herramientas para insertarse en un mercado de trabajo cada vez más desafiante.

A lo largo de seis semanas, los estudiantes de esta camada inicial –de las tres que tendrá ProgramON durante 2020– abordaron cuatro unidades temáticas: el futuro del trabajo, competencias laborales, estrategias de vinculación laboral, y estrategias de comercialización digital. En todos los casos, se apoyaron en plataformas 100% virtuales para acceder a contenidos multimedia, foros, mentorías y, fundamentalmente, las clases con los docentes, en las que pudieron conversar, debatir y despejar dudas.

“Uno de los principales aprendizajes que nos llevamos como organizadores es que es muy importante el poder tener al profesor del otro lado de la pantalla en vivo, disponible para hacerle preguntas y también para sumarse a un espacio de participación colectiva”, reflexionó en diálogo con Journey Marcelo Steimberg, Coordinador del proyecto, que celebró una gran ventaja de las iniciativas remotas: el poder alcanzar cada rincón de la Argentina. “La posibilidad de trabajar en línea nos permitió llegar a todo el país, y esa es una oportunidad maravillosa”, sostuvo.

Para poder obtener mejores resultados y optimizar el tiempo de trabajo, la organización dividió a los participantes en ocho grupos según lugar de residencia, de modo que los alumnos compartieran realidades socioproductivas. “Es muy distinto pensar en insertarse dentro de un esquema laboral del Gran Buenos Aires a hacerlo, por ejemplo, en un pueblo de Formosa o del interior cordobés”, graficó Marcelo. Esas diferencias se traducen, según Marcelo, en lo que los jóvenes imaginan para su futuro. “Nos encontramos con que los alumnos de la Ciudad de Buenos Aires y los del primer o segundo cordón bonaerense asumen su transición entre la escuela y el mundo del trabajo a partir de un puesto en relación de dependencia, mientras que los que vienen de ciudades más pequeñas apuntan al emprendedurismo, a desarrollar proyectos que les permitan ocupar un lugar más autónomo”, destacó.

Esta primera camada de ProgramON (integrada por tres grupos de Corrientes, dos del área metropolitana de Buenos Aires, dos de Córdoba y uno de Formosa) significó un aprendizaje para los propios organizadores, que descubrieron cuán importante les resultó a los chicos llevarse herramientas concretas como consejos para su primera entrevista laboral y guías para trabajar mejor en las redes sociales. Y cuentan que uno de los puntos altos de la cursada fue la clase en la que tuvieron que armar su currículum. “Fue lo que más expectativas les generó, un punto de quiebre en el programa”, sintetizó Andrés Malandra, miembro del equipo de docentes. “Fue el momento en el que las cosas se volvieron personales, porque todos compartieron sus experiencias: dónde habían trabajado o cómo era su formación. Y a nosotros nos permitió tener un trato mucho más cercano para que pudieran volcar todo en un papel”, explicó.

Mucho más que clases

Trabajar en la conformación de grupos de realidades homogéneas para orientar el trabajo y los contenidos generó otro efecto colateral positivo: la buena conexión entre los alumnos, que inmediatamente se identificaron unos con otros y estrecharon lazos que cruzaron la propia dinámica de ProgramON, al punto de que terminaron recomendándose cursos, actividades o lugares donde buscar oportunidades de empleo. “Más allá de lo que puedan aprender o de lo que nosotros proponemos, que se genere un vínculo entre los jóvenes sigue siendo uno de nuestros principales objetivos. Es la clave de toda propuesta pedagógica”, celebró Marcelo.

En ese sentido, desde la organización destacaron como un fruto perfecto de ProgramON lo que ocurrió sobre el cierre, cuando los alumnos de los ocho cursos pidieron a los organizadores “apropiarse” de sus respectivos grupos de whatsapp para seguir en contacto entre ellos una vez finalizada esta experiencia; hasta entonces estaban reservados únicamente para que el cuerpo docente comunique información relacionada con las clases. “Ver que se sintieron parte de la propuesta y mostraron una actitud proactiva fue lo más rico de todo”, se entusiasmó Andrés. “En este caso ocurrió con un chat, pero pudo haber sido con cualquier otra cosa. Los jóvenes pudieron generar algo nuevo, que no estaba en nuestros planes y que se dio con naturalidad. Eso hay que saber aprovecharlo”, subrayó, ilusionado con que los próximos grupos los sigan sorprendiendo.

Si querés saber cómo fue la experiencia de la primera edición de “Jóvenes líderes”, con alumnos secundarios del barrio de Saavedra, leé esta nota