Durante 2020, Fundación Vida Silvestre y Coca-Cola Argentina unieron fuerzas para apoyar iniciativas sanitarias que ayudaran a prevenir el coronavirus en zonas vulnerables del país. El proyecto de la Fundación EcoAndina fue una de ellas, y hoy los carros que permiten una higienización completa en la vía pública (lavado de manos, desinfección de objetos personales y el paso por un arco sanitizante) ya circulan por las calles de Jujuy.

Un proyecto que ayudara a prevenir la propagación del coronavirus, que facilitara los hábitos de higiene y que además respetara el ambiente. Ese fue el punto de partida de los higienizadores solares móviles desarrollados por Fundación EcoAndina que ya circulan por la Quebrada de Humahuaca y San Salvador, en Jujuy. Se trata de cuatro carros alimentados a energía solar que, además de agua caliente y jabón para lavarse las manos, cuentan con un arco sanitizante y una cámara germicida para desinfectar superficies como celulares, barbijos y dinero.

“En un momento en el que la única herramienta para combatir el virus era la prevención, nos propusimos fabricar un dispositivo que pudiera ofrecer todo lo necesario para sanitizarse en la vía pública”, explica Silvia Rojo, Directora de la Fundación EcoAndina. El impulso para llevar adelante la idea llegó de la mano de Coca-Cola Argentina y de la Fundación Vida Silvestre, que en el marco de la pandemia extendieron su alianza más allá del tradicional Concurso de Agua y decidieron, además, unir fuerzas para apoyar cinco iniciativas que permitieran mitigar el impacto del Covid-19 en los sectores más relegados del país. Una de las elegidas fue esta de la Fundación EcoAndina.

“Nosotros ya habíamos ganado tres veces el Concurso del Agua, con lo cual tanto Coca-Cola como Fundación Vida Silvestre tenían un conocimiento sobre nuestro trabajo. Esta vez lo diferente fue que, por tratarse de una emergencia sanitaria, nos convocaron directamente para proponer una solución y llevarla adelante”, apunta Silvia. Y agrega: “El trabajo empezó en marzo, sólo con la idea: había que diseñar y hacer los prototipos, que estuvieron terminados en octubre”, asegura. Uno de los requisitos clave era que el carro no necesitara un mantenimiento permanente. “Buscamos que salvo por el jabón y el cloruro de benzalconio para el arco sanitizante, todo se alimentara por la batería solar”, añade Silvia.

El proyecto también estuvo pensado como una fuente de ingreso para la gente que trabaja en los merenderos de la zona. “Nuestra idea era que los higienizadores cumplieran una doble función: sanitaria y recaudatoria. El carro necesita operadores y para eso se convocó al personal de los merenderos, fuertemente afectado por la crisis”, explica la Directora de EcoAndina. Y cuenta que la idea original era que quienes quisieran usar los dispositivos debían pagar cinco pesos, que se destinarían a los merenderos de quienes operaban el carro.  Pero en el camino se encontraron con la dificultad de que la población de la zona no puede abonar regularmente el servicio, y el turismo, que podía ser el público más interesado, bajó mucho por las restricciones.

“Pensamos en incorporarlos al protocolo sanitario de algún espacio público como un museo, por ejemplo, donde se garantice el ingreso de mucha gente. Estamos hablando con la municipalidad, pero son opciones que todavía se están evaluando”, señala Silvia. Por estos días, el personal de EcoAndina viaja casi semanalmente a la Quebrada para hacer el seguimiento. “Desde la cuestión sanitaria, demostró ser un proyecto exitoso. Ahora queremos que funcione en todo sentido, y se llegue a su mejor uso”, concluye. Parte del  aprendizaje es ése: en pandemia el problema no se reduce a lo sanitario, el frente económico puede ser a veces igual de complejo.

Si querés conocer el proyecto sanitario que se realizó con apoyo de Coca-Cola y Fundación Vida Silvestre para equipar una sala pediátrica en un hospital chaqueño y hacer frente al Covid-19 hacé click acá