El 2010 se perfilaba como un buen año para Miri Nujimovich. Tenía poco más de 40 años y vivía tranquila en Estados Unidos junto a su marido y su hijo de nueve años. Pero la armonía, de pronto, se alteró. “No tuve ningún síntoma. No bebía, no tenía la presión alta ni llevaba una vida desordenada. Solo tenía un poco de estrés”, asegura Miri cuando rememora el accidente cerebrovascular (ACV) que sufrió ese año. “La vida me cambió de golpe. Tardé dos meses en salir del hospital para empezar la rehabilitación. Tuve que volver a aprender a hablar y a caminar”, recuerda.

A pesar de las dificultades, Miri encaró su nueva vida con gran energía, empuje y perseverancia. Regresó a Buenos Aires, su ciudad natal, para estar cerca de su familia. Pero las barreras a las que se enfrentó tras sufrir el ACV fueron muchas. Una de las que más la afectaron fue la imposibilidad de vestirse con autonomía. Su actitud resiliente y positiva la llevó a buscar estrategias para superar esa dificultad cotidiana. Fue así como en 2016 creó junto a su socio Eduardo Kaplan Handy Inclusiva, una marca de ropa para personas que enfrentan un posoperatorio, adultos mayores o quienes tienen alguna limitación de movilidad. Ambos forman un buen tándem: a ella le gusta tratar con los clientes, escuchar sus necesidades y, si es necesario, imaginar nuevos modelos de prendas. Eduardo, por su parte, es ingeniero y maneja la logística del emprendimiento.

Con la colaboración de una modista,Handy Inclusiva” diseña y confecciona ropa que permite mayor autonomía. Se trata de prendas cómodas y fáciles de poner, adaptadas a las necesidades específicas de cada persona: cierres con velcro reemplazan a las tradicionales cremalleras; pantalones y camisas que se abren por completo le facilitan la tarea a personas que, por ejemplo, sólo pueden usar una de sus manos para vestirse. La indumentaria “inclusiva” no busca sólo vestir: además de seguir las tendencias de moda, ayuda a superar dificultades.

La primera clienta de “Handy Inclusiva” fue la propia Miri, quien luego amplió el abanico de diseños y confeccionó pantalones, camisas, remeras e incluso abrigos para todas las edades. “Al principio, cuando un cliente nos contactaba a través de la página web y nos contaba sobre su enfermedad o discapacidad, muchas veces tenía que buscar en Internet para entender cómo ayudarlo”, confiesa Miri.

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Miri y su soico, Eduardo Kaplan, en el showroom de Handy Inclusiva. 

Más que ropa

Tras presentarse a una convocatoria del Centro Metropolitano de Diseño del Gobierno de la Ciudad, donde funciona un espacio-incubadora para emprendedores, Miri y Eduardo pudieron abrir allí un showroom. “Es ropa con onda. Es lo que nos demandan nuestros clientes, que no quieren vestirse todo el tiempo con lo mismo”, resalta Eduardo.

En 2019, Miri y Eduardo se proponen llevar la propuesta de Handy Inclusiva a todo el país. Para ello trabajan en alianzas con distribuidores de indumentaria de otras provincias, de modo que quienes las necesiten puedan acceder a sus prendas en forma directa. También realizarán talleres en escuelas con el objetivo de empoderar y homenajear a quienes tienen hijos con problemas motrices. “Queremos que las familias conozcan nuestra propuesta. En estos talleres, las mamás podrán trabajar sobre una prenda, diseñar un estampado y dedicársela a sus hijos o hijas. Se trata de un taller educativo, integrador y emocional”, concluyen.

Si querés saber sobre la empresa social que confecciona objetos a partir de desperdicios industriales leé esta nota.