Faltan diez minutos para que comience la función en el Palacio de las Aguas Corrientes y los protagonistas de Circo Reciclado se preparan para salir a escena y presentar “Gota a gota, el agua se agota”, un espectáculo cuyo título resume con precisión la trama de la historia. Y qué mejor que realizar la obra en el edificio de avenida Córdoba y Riobamba, uno de los más bellos de la Ciudad de Buenos Aires y todo un emblema para la temática, ya que en su interior funcionó el primer depósito distribuidor de agua de la capital argentina: en enorme tanque de hierro de tres pisos de alto que todavía se conserva.

Diego Brailovsky, coordinador de la propuesta itinerante, explica a Journey que en esta oportunidad compartirá el escenario junto a Carolina Crevecoeur y Diego Elmo. Además de artistas circenses, varios de los 12 integrantes del staff de Circo Reciclado tienen formación en áreas educativas —Carolina, por ejemplo, es psicopedagoga—, algo que, asegura, les aporta más herramientas para pensar los contenidos de acuerdo a los distintos públicos. “En lugar de viajar con un discurso prefabricado, intentamos adaptar nuestros espectáculos a lo que esté pasando en el lugar en donde nos presentamos; no es la misma problemática ambiental la que se vive en Buenos Aires que la de Tucumán, Bolivia o China. Es importante hablar de lo que afecta a cada uno”, resalta Diego.

Se abre el telón

Llega la hora y los actores salen a escena con puntualidad inglesa. A lo largo de unos 45 minutos, el espectáculo le cuenta a los niños una historia cotidiana, en la que sus protagonistas derrochan agua sin ser conscientes de lo que hacen. Luego ese comportamiento se transforma en un problema, porque el recurso comienza a escasear y de las canillas ya no sale nada. Ante esto, preocupados, recurren a la ayuda de un amigo muy especial, que los guiará hacia una vida más responsable con el ambiente y, en definitiva, el resto de la sociedad.

“La idea es generar propuestas desde la risa, desde el juego; poder entender y pasar por el cuerpo la importancia de cuidar los recursos y no malgastarlos”, argumenta Diego, que comenzó con esta propuesta hace siete años y cuenta con orgullo que desde entonces nunca se detuvo, sino todo lo contrario: ahora, por ejemplo, está en tratativas para comenzar a montar la obra en España.

¿Es posible generar ese cambio de hábitos a tiempo? Para el artista y coordinador del espectáculo el panorama es optimista, aunque para eso hay que mirar al presente y poner manos a la obra cuanto antes. “Creo que lo podemos lograr, pero para eso debemos asumir un compromiso real ahora y para siempre”, reflexiona. Y concluye: “Tenemos que empezar hoy, no mañana; y entender que debemos hacer un trabajo en equipo para cuidar esta gran casa que habitamos”.

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