En Argentina, Uruguay y Paraguay se los llama kiosqueros; en Perú, bodegueros; en Ecuador, tenderos; y en Chile, almaceneros. A pesar de esta diferencia idiomática, las personas que atienden estos pequeños comercios en los que se venden desde fósforos y bebidas hasta figuritas y caramelos comparten el compromiso con sus clientes. Y dan, sin dudas, vida a los barrios.

Agrupados en la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), los pequeños comerciantes polirrubro del país participaron del 4º Encuentro Internacional de Negocio Kiosquero que se realizó en Buenos Aires bajo el lema “Los kioscos, una fuerza social y económica que mueve los países”. El evento, que buscó compartir información sobre el estado actual del negocio y debatir sobre los próximos desafíos, también permitió visibilizar y reconocer la labor femenina del otro lado del mostrador: buena parte de estos comercios en el país y la región son liderados por mujeres. Así, durante el encuentro, las kiosqueras aprovecharon para hablar de su situación y manifestar sus deseos de mejorar sus negocios y alcanzar una formalización laboral completa.

ENCUENTRO_INTERNACIONAL_KIOSQUEROS
Andrea Ruíz lleva 20 años al frente de su kiosco en la ciudad de Santa Fe. 

María Cristina Almeyda, de Florencio Varela, contó a Journey su propia historia: “Todo arrancó hace ya más de 30 años en la ventanita de mi casa, desde donde sigo atendiendo a los vecinos. Mi negocio es chico, pero siempre está bien surtido: vendo productos de panadería, golosinas, bebidas”, explica. María Cristina cuenta que es ella quien atiende el comercio cada día. Para descansar se turna con su marido: “Al poco tiempo de irme a descansar ya me está llamando porque no sabe dónde están las cosas. Es el beneficio de trabajar en mi casa”, confiesa, al tiempo que suelta una carcajada.

Otra representante de las mujeres kiosqueras del país es Andrea Ruíz, dueña desde hace 20 años de un local en la ciudad de Santa Fe. “Empecé con un negocio muy chiquito, pero siempre quise tener a alguien a mi lado para que trabajara conmigo. Con esa idea invité a una conocida y lo que se iba vendiendo se repartía entre las dos. No éramos socias, pero así empezamos a trabajar juntas”, relató Andrea, quien cuenta que entre las dos ya tienen un par de kioscos en Santa Fe.

¿Qué es lo más lindo de ser kiosquera? “El contacto con la gente. Todos te van a decir eso porque es lo que hace que nos sigamos desarrollando y busquemos nuevos horizontes para satisfacer lo que el cliente necesita”, responde Andrea.

En 2010, Coca-Cola puso en marcha a nivel global 5by20, un programa que busca empoderar a 5 millones de mujeres emprendedoras para el año 2020 por medio de talleres y capacitaciones. “Nuestra cadena de valor incluye a las kiosqueras, con pequeños y medianos emprendimientos y que se ponen al hombro el negocio y la familia. Para Coca-Cola no hay negocios prósperos en comunidades que no lo son, y para el crecimiento de la comunidad es necesaria la prosperidad de las personas”, aseguró Mara Leonardi, Gerente de Asuntos Públicos, Sustentabilidad y Comunicación de Coca-Cola de Argentina, que participó en el panel “Mujeres liderando el cambio 20+20” junto a Lidia Castelar, Tesorera de UKRA; Teresa González Fernández, parlamentaria del Mercosur; y Graciela Adan, de Fundación Global, entre otras.

Desde 2015 Coca-Cola de Argentina acompaña a las mujeres kiosqueras y almaceneras con capacitaciones para que puedan mejorar su negocio y aumentar las ventas. En tres años, la Compañía ya capacitó a más de 5.000 mujeres y se espera llegar a 10.000 para 2020.

Si querés leer sobre la capacitación a kiosqueras realizada en Bahía Blanca, leé esta nota.